Universidad
Politécnica de Madrid

Alberto Guerrero: “Nuestro reto es que se respete y valore aún más la representación estudiantil”

¿Cómo ha vivido estos 10 meses al frente de la Delegación de la UPM? ¿Qué opina sobre el actual modelo de becas? ¿Y sobre el papel de los representantes de los estudiantes? Entrevistamos a Alberto Guerrero, delegado de alumnos de la UPM.

31.10.2018

Graduado en Ingeniería del Software y estudiante del Máster Universitario en Desarrollo de Aplicaciones y Servicios para Dispositivos Móviles, Alberto Guerrero fue elegido el pasado mes de diciembre como Delegado de Alumnos de la UPM. Durante estos 10 meses, ha trabajado junto con su equipo para “intentar hacer cada día un poco mejor esta Universidad” y “conseguir que se valore y se respete la representación estudiantil”.

En esta entrevista, nos cuenta cómo ha vivido a lo largo del último año su papel de delegado estudiantil  y los retos que, a su juicio, aún debe afrontar el sistema universitario en lo que a derechos de los estudiantes se refiere.

Pregunta: ¿Qué supuso para ti ser elegido como delegado de alumnos de la UPM. ¿Por qué decidiste presentarte a este puesto?

Respuesta: Ha supuesto una oportunidad más de seguir trabajando por y para mis compañeros y compañeras estudiantes (como llevo haciendo los últimos 7 años), en este caso como representante de todos ellos. Después de tantos años colaborando en la Delegación, es un honor incalculable haber podido llegar, junto con mi equipo y las personas que me rodean, a dirigir la Delegación durante un año, y aportar mi experiencia, mi sacrificio y mis ganas de trabajo a intentar hacer cada día un poco mejor esta universidad.

Decidí presentarme porque creo que tanto mi equipo como yo tenemos la combinación necesaria de experiencia, capacidad de sacrifico y voluntad de trabajo para contribuir a hacer una Universidad Politécnica de Madrid mejor para todos y todas sus estudiantes, y así lo demostramos día tras día.
Pese a que ya estabas en el equipo de Delegación anterior, no es lo mismo verlo en segunda persona que vivirlo como delegado. En esta primera mitad de mandato, ¿cuáles han sido tus impresiones?

P.- ¿Cuáles son los retos que has afrontado, tanto en el ámbito de la UPM como en las relaciones con la Administración?

R.- No puedo estar más de acuerdo en que la vida se ve totalmente distinta desde el puesto de Delegado de Alumnos de la UPM. Lo que sin duda destacaría es que es una responsabilidad que exige una dedicación absoluta. En estos meses, me he visto llegando prácticamente todos los días temprano por la mañana al Rectorado, y saliendo el último a las 10 de la noche (o más tarde), inclusive en vacaciones. Además de las innumerables noches trabajando hasta tarde. Y nunca hay tiempo para aburrirse, siempre hay trabajo por hacer, siempre.

En cuanto a los retos, sin duda tenemos muchos frentes abiertos en esta universidad, y muchas líneas de mejora posibles. Y no solo en la universidad, sino en otros ámbitos, como el autonómico o el estatal en materia de educación. Si tuviese que elegir un reto, sin duda diría “conseguir que se valore y se respete a la representación estudiantil”.

A pesar de que los estudiantes somos el colectivo más numeroso de la universidad, y que sus representantes realizamos un trabajo considerablemente bueno y profesional, siempre tenemos que dedicarle el doble o el triple de esfuerzo a conseguir que nuestras opiniones se valoren o sean tenidas en cuenta (y, tristemente, en muchas ocasiones no lo conseguimos). Este es, sin duda, un reto considerable, pues pedir a los estudiantes que sean representantes, que sacrifiquen sus estudios y su tiempo por trabajar por y para los demás, con la premisa de que de entrada nos va a costar mucho más que a otros colectivos el ser escuchados, es una tarea ardua, y trabajamos en ella día a día.

Afortunadamente no ocurre así en el 100% de los casos, y en mi trayectoria como representante he conocido a profesores (con o sin un puesto de responsabilidad en la universidad), personal de administración o responsables políticos que sí nos han tenido en cuenta, y con los que trabajar ha sido realmente cómodo y gratificante. Sin embargo, a nivel global, creo que queda mucho camino por recorrer, y que la educación universitaria en este país ganaría si se tomase más en serio la representación estudiantil.

“Es necesario hacer hincapié en
la formación y captación de nuevos representantes”

P.- Incentivar la colaboración entre todas las delegaciones de alumnos de la UPM es objetivo recurrente de los distintos delegados. ¿En qué situación estamos desde tu punto de vista en este aspecto? ¿Qué crees que se puede hacer para mejorar?

R.- Si bien tenemos una estructura de funcionamiento que desde mi punto de vista es muy correcta, y que se ha forjado tras 34 años de experiencia, nunca hay que dejar de buscar vías de mejora. Echando la vista hacia atrás unos años, la fuerte incorporación que hemos hecho de las TIC en la Delegación ha mejorado muchísimo nuestra coordinación y nuestra capacidad de trabajar conjuntamente.

Pero, como digo, siempre se puede mejorar. Una tarea que los representantes siempre hemos tenido, y siempre tendremos, es tratar de involucrar a todos en nuestro trabajo. Somos muy pocos, aunque a veces no lo parezca, y desde un subdelegado de clase, hasta el Delegado UPM, deberíamos ser capaces tanto de funcionar como una maquinaria perfecta, como de captar a más estudiantes que nos ayuden en nuestra labor.

Esto se consigue haciendo mucho hincapié en actividades de formación y de captación de nuevos representantes, ámbito en el que esta Delegación sobresale notablemente.

P.- La mayor implicación también puede pedirse de los estudiantes con sus delegaciones. ¿Cómo valoras la situación en la Universidad Politécnica de Madrid? ¿Sentís que los estudiantes se involucran lo suficiente en la Delegación o aún queda por hacer?

R.- Sin duda, queda trabajo por hacer. Nuestro paso como estudiantes por la universidad es muy corto, nos renovamos muy rápidamente, y precisamente por ello cuesta mucho conseguir que se involucre más gente en tareas de representación estudiantil.

Es cierto que hay ciertas situaciones que aumentan exponencialmente la participación de los estudiantes (por ejemplo, el cambio de nuestro modelo de matrícula este pasado curso académico), pero normalmente es una participación esporádica, que nace con esa situación excepcional, y muere cuando se “normaliza”. Mientras tanto, el trabajo que hay que realizar día a día el resto del tiempo no se ve, y es precisamente ahí donde necesitamos más apoyo de más gente.

Los estudiantes somos un colectivo muy numeroso. Si cada uno aportase un poco de su tiempo a la Delegación, si trabajásemos todos en conjunto y coordinados, estoy convencido de que lograríamos muchos más éxitos de los que podamos siquiera imaginar. Entre tanto, nosotros seguimos trabajando para intentar visibilizar nuestra labor todo lo posible, y hacer ver a nuestros compañeros y compañeras lo vital que es que se sumen, que participen y colaboren.

P.- En un momento en el que la falta de estudiantes en las carreras técnicas está dando mucho que hablar, el fomento de las vocaciones tecnológicas es muy importante. ¿Qué papel juega y puede jugar la Delegación de Alumnos en este sentido?

R.- Podemos y debemos jugar un papel importantísimo. El pasado viernes 7 de septiembre asistí al primer Congreso Internacional de Orientación Universitaria, en la Universidad de Zaragoza, como ponente en una mesa redonda, en la que expliqué tanto la importancia de la representación estudiantil en labores de orientación preuniversitaria, como la enorme involucración de la Delegación de Alumnos de la UPM en estas actividades: la feria AULA, las actividades en institutos, eventos y ferias propias de la UPM como la antigua Feria de Aprendiz de Ingeniero, etc.

Como representantes de estudiantes, nuestro mayor activo es nuestra cercanía con los demás estudiantes. No es lo mismo que a un estudiante de 17 años le explique el funcionamiento de la universidad, y le aclare todas sus dudas, un profesor que un representante de estudiantes. Creo que tenemos una vía más rápida para generar una relación de confianza con esos estudiantes, y acabar con ese estigma que muchas veces rodea a las titulaciones del ámbito tecnológico de que “no están a su alcance”, cuando no es así en absoluto.

“La historia está llena de mujeres que
alcanzaron el éxito en profesiones tecnológicas”

P.- También se habla mucho de la necesidad de incorporar mujeres a las carreras técnicas. En el equipo actual de la Delegación hay una amplia presencia femenina, por encima incluso de la masculina. ¿Qué se puede hacer para acabar con la idea- si es que crees que aún está presente- de que las ingenierías son carreras más masculinas?

R.- Desde la Delegación trabajamos activamente para fomentar la incorporación de mujeres a titulaciones del ámbito STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics). Actualmente colaboramos activamente con la Unidad de Igualdad de la UPM, con proyectos como el de Mujer e Ingeniería de la RAI, impulsado desde esta universidad, y trabajamos desde nuestros propios órganos, por ejemplo, a través de un grupo de trabajo del Consejo de Estudiantes Universitario del Estado que está dedicado exclusivamente a generar ideas para aumentar la presencia de mujeres en las titulaciones STEM.

En mi equipo tengo la suerte de contar con una amplia presencia femenina, y si bien creo que esto es fruto de la labor que en los últimos años hemos realizado muchos colectivos a los que nos importa y preocupa la falta de mujeres en el ámbito técnico, no hemos hecho más que empezar.

Creo que la desincentivación que sufren las mujeres a la hora de cursar titulaciones universitarias técnicas viene de mucho más atrás, desde edades mucho más tempranas, y es ahí donde todos los agentes implicados (y la universidad sin duda es uno de ellos) debemos focalizar nuestros esfuerzos. La historia cuenta con ejemplos de mujeres que alcanzaron el éxito en profesiones tecnológicas, y es labor nuestra también visibilizar esos ejemplos entre las niñas más jóvenes, y motivarlas con ellos.

P.- El Observatorio del Sistema Universitario hizo público un informe que señala diferencias de precio de las matrículas universitarias en las diferentes comunidades autónomas. ¿Cómo valoras esta situación? ¿Qué se podría hacer para revertirla?

R.- La valoro negativamente, y con preocupación, como no puede ser de otra manera. Las diferencias que existen a nivel de tasas universitarias son alarmantes, y generan una brecha considerable entre los estudiantes únicamente dependiendo de donde residan.

No obstante, creo que esto es un problema más global. La administración pública debería garantizar que el acceso a la educación universitaria sea igual para tod@s, sin depender de barreras como la situación socioeconómica de cada estudiante. Para ello hay muchas medidas posibles, y debe ser la administración pública quien analice y aplique las que considere.

“Los representantes de los estudiantes siempre nos
hemos decantado por un modelo de becas salario”

P.- Para el curso 2017-18, el gobierno ha destinado 1.420 millones de euros a becas, una cifra ligeramente superior al curso pasado, pero aún muy lejana a la de 2011, cuando alcanzaron los 1.430 millones de euros, la cifra más alta de la historia. ¿Cómo afecta esta situación al acceso a la universidad de los jóvenes?

R.- Actualmente, las becas del Ministerio de Educación y Formación Profesional son una de las pocas herramientas para romper esa desigualdad socioeconómica que imposibilita el acceso a la universidad a muchos estudiantes. Sin embargo, hay muchos aspectos que deben mejorarse, no solo a nivel de dotación presupuestaria, que por supuesto debe aumentar, sino incluso a nivel de funcionamiento.
Desde la representación estudiantil nos hemos posicionado en múltiples ocasiones sobre este tema, apostando claramente por un modelo de becas salario, que permita a los y las estudiantes no solamente costear la matrícula de sus estudios, sino todos los gastos asociados a vivienda, manutención, etc, que puedan suponerles también una barrera para acceder a la educación universitaria. El posicionamiento de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidad Públicas (CREUP) sobre becas y ayudas al estudio es un buen ejemplo de ello.

Cada vez son más los estudiantes que deciden marcharse al extranjero o a otras universidades a estudiar un máster, ¿cómo podemos animar a quedarse en la UPM para completar su formación?
Actualmente existen barreras que desincentivan a los estudiantes a cursar estudios de Máster, en general. El elevado coste de las tasas de matrícula de Máster con respecto a las de Grado, que de por sí ya son elevadas, no supone un aliciente en absoluto. Particularmente, la Comunidad de Madrid es la segunda comunidad autónoma con las tasas de matrícula más altas.

Así mismo, creo que es necesario abordar una revisión de la ordenación académica de muchos de nuestros másteres, ya que en una gran cantidad de ellos encontramos que se repite temario ya cursado en el grado. Esto, unido al elevado coste, no incentiva a los estudiantes a continuar sus estudios, especialmente en aquellas profesiones en las que el acceso al mercado laboral no es complicado, y pueden ponerse a trabajar nada más terminar los estudios de grado.

P.- Has pasado por diferentes puestos en la representación estudiantil. ¿Qué has aprendido a lo largo de estos años?

R.- Siempre he defendido que la representación estudiantil tiene un enorme componente formativo. Aprendemos a trabajar en grupo y en equipo, a hablar en público, a gestionarnos nuestro tiempo, a liderar, a negociar, etc. En definitiva, adquirimos un conjunto de competencias transversales que nos serán de gran utilidad en nuestra vida laboral y personal, y que no se consiguen simplemente con terminar sus estudios.

Así mismo, me llevo también la experiencia de vivir desde dentro, y en muchos ámbitos distintos, lo que significa la gobernanza y la gestión de la universidad, y todo el conocimiento derivado de mi experiencia en diferentes cargos y órganos de gobierno en mi centro, en la universidad, a nivel estatal, etc.

P.- Hace dos años, la delegación puso en marcha el proyecto SAGA para formar a representantes de estudiantes. ¿Qué cualidades o características deben fomentarse entre los representantes del estudiantado?

R.- La representación estudiantil es voluntariado puro. Los representantes deben tener presente que todo lo que hacemos, lo hacemos por y para nuestros compañeros y compañeras, y en definitiva para tratar de hacer una universidad mejor. Nuestras labores como representantes son numerosas, arduas, consumen mucho tiempo de nuestra vida académica y personal, y no cuentan con ningún tipo de retribución, por lo que para poder sobrellevarlas correctamente es necesario contar con una gran vocación de servicio público.

Es fundamental que fomentemos entre los y las representantes la necesidad de llevar a cabo nuestra labor de forma muy profesional. Deben tener siempre presente que todo aquello que demanden debe ir apoyado con argumentos sólidos, y a ser posible respaldado con datos. Como he dicho antes, uno de los retos que afrontamos en nuestro día a día es conseguir que se valoren y respeten nuestras opiniones, y para ello creo que la mejor vía es realizar nuestro trabajo de la manera más profesional posible.