Historia

A finales del siglo XVIII, los gobiernos de España mostraron preocupación e interés por crear, de forma oficial,  una enseñanza agrícola, con cuyas enseñanzas y aplicaciones se mejorasen científicamente la rutinarias prácticas de cultivo y el quehacer de los labradores, que confiaban sus cosechas más a la Providencia que en sus saberes.

Con esta finalidad, se tomaron algunas iniciativas (ensayos para la mejora de los métodos de cultivo, fórmulas nuevas que los renovasen, ...), pero no existe constancia cierta de sus resultados.

Sin embargo, sí la hay de que en 1807 se iniciaron en España las enseñanzas agrícolas, que corrieron a cargo fundamentalmente de la mano de Esteban Boutelou y se impartieron en los locales del Jardín Botánico. La Guerra de la Independencia arruinó la sede del Botánico y cortó por lo sano este comienzo.

En 1814, tras la reconstrucción, una Real Orden de 24 de Enero marca el reinicio de la enseñanza, ahora de la mano de Antonio Arias y Costas; en su libro, "Lecciones de Agricultura", fue texto obligado - y la única obra  conocida entonces para la docencia agrícola - desde 1816.

Con Fernando VII, se inauguró una Cátedra de Agricultura en Abril de 1815 y, luego, una Real Orden de 1 de Septiembre de 1849 creaba las Escuelas Prácticas de Agricultura, financiadas por empresas particulares, pero corriendo a cargo del Gobierno el nombramiento y el establecimiento de los planes de estudio.

La enseñanza se organizaba en dos secciones: la primera era para particulares que aspirasen al profesorado en el ramo y para los hijos de agricultores interesados en las modernas teorías y prácticas de cultivo. La segunda se orientaba a la formación de capataces y mayorales.

Para ello, se creaban tres Escuelas: una, en un radio de cuatro leguas de Madrid a Aranjuez; la del Sur, en cualquiera de las provincias desde Somosierra al mar; y la del Norte, en cualquiera de los laterales al Duero o al Ebro, o desde sus orillas al Pirineo.

Nuevamente, el Real Decreto de 8 de Septiembre de 1850 encara la creación de Escuelas Especiales de Agricultura, con tres clases de enseñanza: elemental, de aplicación y superior de aplicación. Este decreto localizaba los estudios en Barcelona, Granada, Salamanca, Santiago, Sevilla, Valencia y Zaragoza. El 14 de noviembre se establecía en Tudela y, por una Real Orden, el Colegio de Castel-Ruíz, también como Escuela Especial y como consecuencia del legado de D. Manuel Castel-Ruíz.

En estos estudios, la enseñanza elemental suponía un curso preparatorio y tres de carrera, dando lugar al título de "Agrimensor y Perito Agrónomo". No obstante, ambos títulos ya estaban creados por separado: el primero, por Real Cédula de febrero de 1768; el segundo se correspondía con el nombre que se daba a determinados funcionarios del Cuerpo de Montes.

Terminados los anteriores, se seguían dos cursos cuya superación daba lugar al título de "Agrónomo Facultativo"; a partir de éste, dos años más llevaban al conocimiento superior de las aplicaciones prácticas (si bien no consta cuál era el título obtenido).

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