Universidad
Politécnica de Madrid

Niccolo Tartaglia

TARTAGLIA, Niccolò

La nova scientia de Niccolo Tartaglia con una gionta al terzo libro. In Vinegia: [s.n.], 1558
4, 32 h. : il ; 4º

(E.T.S.I. Caminos, Canales y Puertos. Biblioteca, sign.: FV-234,3)

Antes de proceder a la descripción de este libro, cabe decir que el verdadero nombre del autor era Niccolò Fontana y que Tartaglia (en italiano tartamudo) era el apodo con el que se le conoció, debido a que en su infancia recibió una herida en la cabeza durante el sitio de Brescia (ciudad en la que nació hacia el año 1505) por las tropas francesas. Niccolò  Tartaglia Brisciano, como firmaba su obra, murió en Venecia en 1557.

De formación autodidacta, fue profesor en Verona y Venecia, llegando a ser un  gran matemático que conocía, por ejemplo, el desarrollo del binomio elevado a potencias naturales mucho antes de su publicación por Newton, y su principal contribución a la ciencia fue haber dado con la  resolución de la ecuación de tercer grado mediante una expresión radical.

Este descubrimiento, que al parecer ya había hecho Scipione del Ferro, aunque no lo había publicado, fue causa de grandes problemas para Tartaglia. En aquella época, en matemáticas, únicamente se publicaba lo imprescindible para darse a conocer, ya que los italianos eran muy aficionados a los “duelos matemáticos”, que arrastraban público y movían dinero, y en estos casos tener un as en la manga (como era el caso de la ecuación de tercer grado) no se iba a desaprovechar. Desafortunadamente para Tartaglia, -después de un famoso duelo en el que su rival planteó problemas de cubos que resolvió en su totalidad, ganando así el concurso-, otro científico, Gerolamo Cardano, conoció su triunfo y se puso en contacto con él, de forma que con halagos y promesas de discreción logró que Tartaglia le contase (lo que hizo en verso) su descubrimiento. Cardano faltó a su promesa y publicó la solución  llevándose el mérito del descubrimiento. El desenlace de la historia pasa por un cruce de acusaciones mutuas mediante panfletos y un duelo aritmético final en la ciudad de Milán contra Ludovico Ferrari, discípulo de Cardano y descubridor de la resolución de la ecuación de cuarto grado, que tuvo resultados muy desagradables para Tartaglia, al perder estrepitosamente y verse obligado a huir de incógnito a  Brescia. Esto ocurría en el año 1548.

Tartaglia desarrolló también una importante actividad como traductor de obras de Euclides y Arquímedes, a la vez que fue autor de trabajos propios. El primer estudio que publicó  fue Nova Scientia, obra en la que dedica sus dos primeros libros al estudio del movimiento de los cuerpos pesados. (Libro 1º. Deformaciones y proposiciones sobre el movimiento de los graves. Libro 2º. Movimientos de los cuerpos graves siguiendo trayectorias curvas).

El último de los libros de la obra lo dedica a la Topografía, y desarrolla estudios de nivelación y medida de distancias, describiendo además los aparatos o ingenios que pueden utilizarse para estas labores.

Tartaglia aportó, además, nuevas investigaciones sobre balística. Es importante destacar que hasta mediados del siglo XVI se pensaba que las balas de cañón se movían en  línea recta hasta el blanco fijado y que la trayectoria seguida por los proyectiles de los morteros constaba de dos líneas rectas que se unían mediante un arco de círculo.

Fue el primero en demostrar que ninguna parte de la trayectoria de la bala podía ser rectilínea, así como que cuanto mayor fuese la velocidad, más tensa sería la trayectoria. Se equivocó, sin embargo, al postular que la curva seguida era un arco de círculo, llegando a pesar de ello, al resultado correcto sobre la elevación necesaria para obtener el alcance máximo en el tiro (45º). Fue Galileo, ya en el siglo XVIII quién demostró que, en el vacío, esta curva debería ser un arco de parábola, hecho que encuentra su plena justificación cuando Isaac Newton publica en 1686 la Ley de la Gravitación universal.

El libro de N. Tartaglia, Nova Scientia, publicado en Venecia en 1537 es un ejemplo de lo que constituye el nuevo enfoque matemático de la dinámica y el movimiento, aunque a caballo todavía entre la visión clásica y medieval de la física y la visión moderna.

El ejemplar de esta obra, claro ejemplo de la moda que imperaba en la edición de libros de mediados del S. XVI, y que se conserva en la Biblioteca de la E.T.S.I. Caminos es una edición de 1562,  con una cuidada encuadernación en pergamino. Toda la portada es un bello grabado xilográfico con  personajes históricos y figuras alusivas al texto, al igual que los grabados intercalados en el mismo.