MUJERES PIONERAS EN LA INGENIERÍA

Hedy Lamarr


Han estado siempre, en todos los ámbitos de la ciencia y la tecnología, pero no han sido reconocidas. Las mujeres, la mitad de la población del planeta, también tienen su papel en la historia de la Humanidad.

Hedwig Eva Maria Kiesler, más conocida por su nombre artístico Hedy Lamarr, fue una actriz e inventora austriaca que nos legó la idea que más tarde ha permitido desarrollar las comunicaciones inalámbricas.

Nació el 9 de noviembre de 1914, día en cuyo recuerdo se celebra el Día Internacional del Inventor. Fue una mente privilegiada que estudió idiomas, música y danza, llegándose a convertir en Ingeniera de Telecomunicaciones. Aunque a Hedy Lamarr se la conoce más por su faceta de actriz, un icono de glamour y belleza, que saltó a la fama al ser la primera mujer en la industria del cine que apareció completamente desnuda en una escena de la película checa Éxtasis (1933).

En plena II Guerra Mundial, viniendo ella de familia judía y estando casada, mediante un matrimonio de conveniencia arreglado por sus padres, con un magnate de la industria armamentística que la mantenía encerrada en su mansión, utilizó las oportunidades de contacto con proveedores y clientes de su marido para recabar información sobre las tecnologías de guerra. Su marido, Friedrich Mandl proveía de municiones, aviones de combate y sistemas de control a Hitler y Mussolini y ella utilizó sus conocimientos y la información a la que tenía acceso para desarrollar, años después y junto a George Antheil, un “Sistema de Comunicaciones Secreto”.

La “coinvención” de Hedwig Eva Maria Kiesler y de George Antheil recibió el número de patente 2.292.387, en el año 1941 El invento es la primera versión del espectro ensanchado que permitirá las comunicaciones inalámbricas de larga distancia.

En aquella época, con Europa sumida en una cruenta guerra, las comunicaciones por radio eran muy importantes pero frágiles. El enemigo podía escuchar las transmisiones, triangular la zona de emisión e interferir y anular la transmisión. Además, la posibilidad de utilizar misiles teledirigidos, aunque se conocía ya la tecnología, era imposible utilizarla por la facilidad de la interferencia de las señales.

Hedy Lamarr y George Antheil desarrollaron la idea de teledirigir torpedos protegiendo la señal de manera que idearon cambiar su frecuencia de trasmisión continuamente. Así no podría ser detectada ni bloqueada. Propusieron algo similar a los rollos de una pianola (Antheil era pianista profesional) que haría saltar las frecuencias aleatoriamente. A este invento le llamaron Sistema Secreto de Comunicaciones y se lo cedieron al ejército de EEUU, pero los militares no lo utilizaron entonces, y no fue hasta la crisis de los misiles cubanos, en 1962, cuando le sacaron partido al invento.

Este Sistema de Comunicaciones se conoce actualmente como “salto de frecuencia” y consiste en cambiar repetidamente de frecuencia durante la transmisión de tal manera que se minimicen las interferencias. Este salto de frecuencia se utiliza en telecomunicaciones inalámbricas y son parte de un grupo que se denomina sistemas de espectro expandido y que permite las comunicaciones sin cable, las redes wifi y las comunicaciones móviles.

En 1997 la Electronic Frontier Foundation concedió a Hedy Lamarr y George Antheil el Premio Pionero de ese año, reconociendo su contribución fundamental en el desarrollo de las telecomunicaciones.


“Any girl can be glamorous. All you have to do is stand still and look stupid.“


Hedy Lamarr

MUJERES PIONERAS EN LA INGENIERÍA

Ada Lovelace


Hoy en día nadie entendería una vida sin ordenadores. Los utilizamos para desempeñar nuestro trabajo, nos resultan una herramienta imprescindible para nuestros estudios, incluso nuestro ocio pasa a través de ellos.

Sin embargo, los ordenadores, tal y como los conocemos, son un invento reciente que ha sufrido numerosos cambios desde que se empezaron a plantear.

La primera máquina analítica la diseñó Charles Babbage en 1822. Con ella pretendía ejecutar programas de tabulación o computación, de tal manera que fuese programable para hacer cualquier tipo de cálculo.

Lady Ada Lovelace se interesó por la máquina analítica de Babbage y su trabajo, escribiendo algoritmos destinados a ser procesados por la máquina. La producción de estos algoritmos hacen que se la considere la primera programadora de ordenadores.

Augusta Ada Byron nació en 1815 y fue hija del conocido poeta George Byron y Anne Isabella Noel Byron, matemática, aunque no conoció a su padre debido al fracaso del matrimonio.

Ada recibió una educación esmerada contando con tutores importantes como Mary Somerville, matemática y científica escocesa y el famoso matemático y lógico Augustus de Morgan.

Cuando Ada cumplió 18 años conoció a Charles Babbage, que por entonces contaba con 44 años y que ya era conocido por su máquina analítica (o diferencial). No dejaron de ser amigos y colaboradores hasta la fecha de la muerte temprana de Ada Lovelace.

En el verano de 1835 Ada contrajo matrimonio con lord King, que más tarde fue conde de Lovelace, y así, con este título, empezó Ada a firmar como Ada Lovelace.

Babbage visita a menudo la vivienda de Ada y su marido. En una ocasión, en 1840, Charles se muestra optimista puesto que un reconocido científico italiano va a escribir un artículo sobre su máquina.

Al año siguiente Ada le traslada a Babbage su interés por colaborar con él, así que comienza traduciendo el artículo del italiano Luigi Menabrea. Pero Ada Lovelace no se queda sólo en la traducción, sino que escribe un trabajo al que llamó Notas en el cual hace su propio estudio de la máquina analítica. Es un escrito muy técnico, donde distingue claramente entre los datos que alimentan la máquina y el procesamiento que la máquina hace de ellos. Ada va más allá de Babbage puesto que él solo ve una máquina que manipula números y lo que ella vio es que si los números representaban otras cosas (letras, notas musicales) entonces la máquina podría manipular símbolos, y los números solo serían un ejemplo de ellos: es la transición del cálculo al cómputo.

Las Notas de Ada Lovelace se ordenan alfabéticamente desde la A a la G. En la Nota G describe los pasos que permitirían calcular los valores de los números de Bernoulli. Este código que se contempla en la Nota G está considerado como el primer algoritmo que está diseñado para ser ejecutado por un ordenador, es decir, como el primer programa informático. Además, sugirió el uso de tarjetas perforadas como método de entrada de datos, tanto de información como de instrucciones, a la máquina analítica.

Tuvo que pasar más de un siglo para que se reconociera su aportación a la programación informática, ya que, hasta entonces ha sido considerada una mera transcriptora de Babbage.

Entre los reconocimientos que se han hecho a título póstumo de su legado está el lenguaje de programación ADA, que lo creó el Departamento de Defensa de Estados Unidos y lo llamó así en su honor. Además, diversas organizaciones han creado premios o hacen competiciones con su nombre para dar visibilidad y apoyo a mujeres que trabajan en las áreas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO


El cuento El Centinela fue el punto de partida para el guion de la película 2001: Una odisea del espacio. El autor del cuento, Arthur C. Clarke (2017-2008), fue coautor, junto con el director Stanley Kubrick, de dicho guion.


El 25 de diciembre de 1964, Arthur C. Clarke entregó a Kubrick el primer borrador para la película 2001. El rodaje comenzó el 29 de diciembre de 1965, un año después. La película se estrenó el 17 de octubre de 1968. Obtuvo un Oscar a los efectos especiales, tal fue el trabajo realizado que tardaron 18 meses en filmar las 205 escenas con efectos especiales, y ahora mismo ocupa el sexto puesto entre las mejores películas de todos los tiempos según la lista del BFI.

En 2001 Kubrick proyecta un viaje metafórico que va desde la maza de hueso (la primera herramienta utilizada como arma) a la nave espacial, de la inteligencia de los homínidos a la inteligencia artificial de las máquinas, pasando por la inteligencia extraterrestre, la cual es el hilo conductor.

La película comienza con la invención del instrumento como una manifestación del primitivo intelecto. El hueso, un objeto inerte, se convierte en arma en las manos del ancestro del Homo Sapiens. Se pone en relación la capacidad para crear instrumentos y el desarrollo de la inteligencia.

La película conduce la trama a través del monolito que podría significar una inteligencia superior, una inteligencia no-humana y anterior a la Humanidad, de hecho, el monolito es el principal elemento de misterio y ha sido objeto de incontables interpretaciones. El monolito está presente en el nacimiento de la Humanidad cuando se empieza a manifestar una incipiente inteligencia en los protohumanos, en los viajes espaciales cuando el hombre es capaz de construir naves espaciales y viajar a la Luna (ahí está el monolito como centinela), en los viajes interplanetarios cuando mandan la misión de exploración a Júpiter, que es dónde les envía la señal del monolito, y, por último, en la habitación neoclásica en la cual el astronauta David Bowman acaba prisionero y, en un momento dado, desaparece y da lugar a una supuesta nueva especie, el superhombre de Nietzsche, el Niño de las Estrellas.

Stanley Kubrick nunca quiso hablar sobre el significado del final de la película, pero en una entrevista que concedió a Junichi Yaoi sobre el rodaje de El Resplandor, dice lo siguiente sobre 2001: "Nunca lo quise explicar porque las ideas suenan tontas mientras que, si lo dramatizas, cada uno lo siente de una manera, pero lo intentaré: Bowman es atrapado por entidades divinas, criaturas de energía o inteligencia sin forma y lo colocan en lo que supongo que puede ser un zoológico humano para estudiarlo. Cuando terminan con él, como sucede en tantos mitos, se transforma y es enviado de vuelta a la Tierra, transformado y convertido en una especie de superhombre".

Por otro lado, a través de este viaje evolutivo, la inteligencia humana ha desarrollado la Inteligencia Artificial. Ha creado un ordenador llamado HAL de la serie 9000, que es perfecto. La inteligencia artificial puede eludir a los humanos, el hombre pierde, de esta manera, el control de su herramienta.

Toda esta trama es amenizada por una banda sonora muy cuidada y significativa. Comienza con la espectacular sinfonía Así habló Zarathustra, del compositor alemán Richard Strauss, inspirada en la obra homónima de Friedrich Nietzsche. Este poema sinfónico va a marcar, a lo largo de la película, dos momentos culmen: el paso del simio al humano y el paso del humano al superhombre.

Kubrick utiliza también el más famoso de los valses de Johann Strauss (hijo), El Danubio Azul, para comentar musicalmente las escenas espaciales.

Indudablemente 2001: Una odisea del espacio es una película de culto de ciencia ficción que ha definido el género por sus revolucionarios efectos especiales y por su realismo científico.

“Intenté que la película fuera una experiencia intensamente subjetiva que llegase hasta un nivel interior de conciencia dentro de cada espectador, del mismo modo que lo hace la música”

Stanley Kubrick




La Piedra Rosetta

La Piedra de Rosetta es un fragmento de una estela de granodiorita donde se puede apreciar un decreto sacerdotal sobre el rey Ptolomeo V (210 a. C. - 181 a. C.), texto que se publicó en los templos de Egipto para su grandeza.


Se puede observar que el texto del decreto se repite tres veces, en jeroglífico (sistema adecuado para escribir un decreto sacerdotal), demótico (alfabeto egipcio nativo utilizado para fines cotidianos) y griego antiguo (el idioma de la administración, ya que los gobernantes de Egipto eran greco-macedonios en aquella época, después de la conquista de Alejandro Magno). Hay que diferenciar en la Piedra dos idiomas, el griego y el egipcio, pero tres grafías, la griega y dos sistemas diferentes para escribir el egipcio: el jeroglífico y el demótico.


El fragmento hallado que constituye la Piedra de Rosetta contiene 14 líneas de texto jeroglífico, 32 de texto demótico y 54 líneas escritas en griego.


Cuando se encontró la Piedra de Rosetta no se entendían ni la lengua ni la escritura del antiguo Egipto, nadie era capaz de leer los vistosos jeroglíficos egipcios antiguos y el desconocido demótico era considerado copto cursivo. Gracias a que el texto escrito está en tres guiones diferentes, ofreció un vínculo entre una lengua conocida (el griego antiguo de importantes autores como Homero, Platón, etc.) y dos escrituras egipcias desconocidas. Así los eruditos pudieron contar con la clave para descifrar los jeroglíficos gracias al griego de la tercera parte de la escritura.


Uno de estos eruditos fue Jean-François Champollion, considerado el padre de la egiptología porque logró descifrar la escritura jeroglífica gracias, principalmente, a la Piedra de Rosetta. Su afanoso estudio, que le llevó a estudiar también el copto que consideraba imprescindible para descifrar los papiros egipcios, tuvo su fruto en septiembre de 1822 cuando pudo leer sin lugar a dudas los nombres de reyes egipcios en los textos jeroglíficos. En los años posteriores perfeccionó su sistema y comenzó a publicar libros donde explicaba la complicada naturaleza de los jeroglíficos.


La Piedra de Rosetta fue hallada por soldados del ejército de Napoleón en 1799 cuando cavaban los cimientos de la adición a un fuerte cerca de la ciudad de Rashid (Rosetta) en el delta del Nilo. Tras la derrota de Napoleón la Piedra se convirtió en propiedad de los británicos y ahora se exhibe en el Museo Británico.


La escritura jeroglífica es un sistema complejo, una escritura que es a un tiempo figurativa, simbólica y fonética en un mismo texto, en una misma frase y, debería decir, casi en una misma palabra.

Champollion, 1822


Página web del Museo Británico (en inglés)