Universidad
Politécnica de Madrid

El impacto sobre la Tierra de objetos exteriores

Entrevista con Jesús Martínez-Frías, del Centro de Astrobiología y profesor 'ad honorem' de la UPM, sobre el meteorito caído en Rusia y el paso del asteroide 2012 DA14.

07.03.13

En la madrugada del pasado 19 de febrero una lluvia de meteoritos se precipitó sobre las regiones rusas de Cheliabinsk, Kurgán, Tiumén, Svédrlovsk y también sobre el norte de Kazajistán. Prácticamente todos se desintegraron al entrar en la atmósfera terrestre a excepción de uno, el más grande, que cayó sobre la región de Cheliabinsk en varios fragmentos, según aseguró  la portavoz del Ministerio de Protección Civil, Elena Smirnij. En un primer momento las informaciones fueron contradictorias y confusas. Ahora, con más datos disponibles, Jesús Martínez-Frías, jefe del Departamento de Planetología y Habitabilidad del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA, asociado al NASA Astrobiology Institute) y profesor ad honorem de Geoquímica Planetaria de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), habla en esta entrevista sobre el suceso.

Se apuntan dos teorías en relación a la caída del meteorito,  una de ellas que formara parte del asteroide 2012 D14 y otra que lo acompañaba. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Los análisis preliminares de las trayectorias del asteroide 2012 D14 y del objeto que estalló sobre Chelyabinsk indican que estas eran completamente diferentes, lo que apunta a que se trata de eventos no relacionados. No obstante, habrá que esperar a que se lleven a cabo estudios más exhaustivos. Sin duda, se trata de una extraordinaria coincidencia.

Es uno de los meteoritos de mayor tamaño que ha impactado sobre la Tierra en los últimos años. Se estima que tenía 16 metros de diámetro y un peso de 10.000 toneladas, ¿Por qué no pudo proveerse el impacto? ¿Qué medidas de seguridad y anticipación existen para estos casos?

Por el momento se trata de la explosión de un objeto en la atmósfera que, básicamente, no ha impactado contra la superficie terrestre; solamente se han encontrado un pequeño cráter y algunos fragmentos meteoríticos que habrá que estudiar para verificar si están relacionados con el evento o no. Los análisis más recientes de la explosión, de unos 500 kilotones, sugieren que el objeto tenía unos 17 metros, algo mayor de lo que se pensaba en un principio. Afortunadamente, nuestra atmósfera nos protegió una vez más; en caso contrario, se habría originado un cráter enorme con efectos mucho más devastadores.
En relación con la previsión del impacto, existe una red de telescopios que vigila este tipo de objetos cercanos a la Tierra, analizando también su nivel de riesgo. Es cierto que nunca es suficiente y siempre se requieren muchos más medios. Por ejemplo, conocíamos y esperábamos el paso del asteroide 2012 D14. Hasta el momento están catalogados y perfectamente estudiadas las órbitas de los objetos de gran tamaño, de varios cientos de metros e incluso kilómetros. Sin embargo, la detección y seguimiento de los objetos pequeños es mucho más difícil. Además, la detección de un gran objeto que en el futuro pudiera impactar contra la Tierra ocasionando una posible catástrofe astrogeológica no implica que esta pueda ser evitable, al igual que no podemos evitar, por ejemplo, otros desastres naturales como las erupciones volcánicas o los terremotos. Lo que sí tenemos que estar es bien preparados para que sus consecuencias, en caso de que se produzca, sean las mínimas posibles con claros protocolos de actuación y una buena información entre ciencia y sociedad. Recomiendo la web del Minor Planet Centre (www.minorplanetcenter.org).

¿Qué riesgo hay de que vuelva a suceder un acontecimiento de características similares?

La Tierra está abierta al espacio exterior y hace relativamente poco tiempo que somos realmente conscientes de la existencia de nuevos riesgos y peligros, en este caso procedentes del espacio. Si observamos la Luna veremos cómo está plagada de cráteres de impacto.
El registro geológico de nuestro planeta nos indica que existen más de 170 estructuras de impacto catalogadas y reconocidas con diámetros de incluso cientos de metros. Afortunadamente, la periodicidad de los grandes impactos con efectos a escala planetaria sigue criterios temporales geológicos y no humanos. Se estima que un evento como el de Chelyabinsk ocurre aproximadamente cada 100 años.

Se está realizando una búsqueda exhaustiva de fragmentos. ¿Cuál es la importancia de esa búsqueda? ¿Qué datos pueden arrojar los resultados?

Los meteoritos son objetos muy importantes que nos proporcionan claves únicas sobre el origen de la Tierra y de la vida. Parece que se han encontrado numerosos pequeños fragmentos (unos 50) y que se espera, tal vez, encontrar un ejemplar mayor que podría aún estar en el fondo del lago helado de Chebarkul. En primer lugar habrá que confirmar si los fragmentos encontrados se corresponden con el evento o no.

¿Qué opina sobre la venta en varios portales de Internet de  fragmentos del meteorito?

Estoy totalmente en contra del tráfico de meteoritos, basado en intereses privados no relacionados con la ciencia o la museística. Desde España estamos colaborando internacionalmente para la existencia de una legislación internacional homogénea y de unos protocolos geoéticos de actuación que se centren en su interés científico, cultural y como patrimonio geológico.

Si un meteorito de pequeñas dimensiones ha ocasionado tales daños materiales y humanos, ¿Qué ocurriría si el 2012 DA 14 impactara contra la Tierra?

De acuerdo con su tamaño y su velocidad, se estima que el 2012 DA14 habría originado una explosión equivalente a 2,5 Mt de TNT. La bomba atómica de Hiroshima liberó una energía de unos 16 kilotones de TNT.

¿Qué probabilidades hay de que un meteorito se fragmente al  atravesar la atmósfera? ¿Por qué se produce?

Normalmente es lo que ocurre, como se ha observado con el objeto de Chelyabinsk. En este caso la propia explosión en la atmósfera y su fragmentación han sido las causas principales de los daños ocasionados y los numerosos heridos. La mayoría de los meteoroides sufren, afortunadamente, esta fragmentación como consecuencia de las condiciones que se alcanzan durante su entrada en la atmósfera terrestre.  Incluso así, los objetos de gran tamaño pueden llegar a impactar originando los cráteres por todos conocidos. En la Tierra existen cráteres de impacto de más de 100 kilómetros de diámetro y el mayor meteorito que se conserva es el de Hoba (Namibia), de unas 60 toneladas.

¿Cuál es la composición del 2012 DA 14?

Si nos atenemos a la composición de los pequeños fragmentos encontrados, y asumimos que están relacionados con el evento, se trataría de los meteoritos más comunes, las denominadas condritas ordinarias. Sin entrar en mucho detalle, constituidas por silicatos (olivinos, piroxenos) y proporciones variables de aleaciones de hierro-níquel y sulfuro de hierro (troilita).