Universidad
Politécnica de Madrid

Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales

El 4 de mayo se celebra este día, iniciativa que surgió en 1999 para recordar a cinco combatientes que murieron el año anterior en un incendio forestal en el condado de Victoria (Australia).

30.04.14

Por ROSA PLANELLES

El Día del Combatiente Forestal fue instituido en 1999 a propuesta de JJ Edmondson en reconocimiento a la labor de los cinco compañeros que perdieron la vida en el incendio forestal ocurrido el 2 de diciembre cerca de Linton, a 140 kilómetros al oeste de Melbourne. Cada año desde entonces se celebra este día a nivel internacional, que se hizo coincidir con el día de San Florián, patrón de los bomberos. Según cuenta la leyenda Florián, bombero al mando de un batallón real en Roma en torno al año trescientos AD, salvó a un pueblo entero envuelto en llamas, utilizando sólo un balde de agua.

Como símbolo asociado a este Día aparece el lazo rojo y azul, cuyos colores, utilizados para identificar los servicios de emergencia en todo el mundo, representan respectivamente los elementos fuego y agua.

En España es en este 2014 cuando instituciones y colectivos diversos están implicándose de manera más notoria en dar repercusión a este día (http://www.ingenierosdemontes.org/Contenidos.aspx?id=dia-internacional-bombero-forestal-2014). Así, la Universidad Politécnica de Madrid, con este breve artículo contribuye a dar visibilidad a este importante colectivo que, en muchos casos, no goza del reconocimiento que merece.

El fuego, presente en todas partes, desde siempre

En la actual era del 2.0 todos podemos acceder de manera inmediata a cualquier noticia y estamos “acostumbrados” a seguir en directo un ciclo anual de incendios forestales que recorre el mundo (Australia, Estados Unidos, Indonesia, Filipinas, Malasia, Iberoamérica, Rusia y, por supuesto, los fuegos mediterráneos desde Grecia a España).

Pero, ¿desde cuándo? Incluso antes de la aparición del ser humano sobre la tierra, el fuego, originado por causas naturales, ya desempeñaba un decisivo papel en la evolución de la vegetación, por lo que hay especies con mecanismos de adaptación y estrategias que les han permitido convivir con el fuego y pervivir hasta nuestros días (alcornoques, pino canario, jaras…).

Desde que el hombre descubrió el fuego empezó a utilizarlo para modificar sus condiciones de vida (calentarse, cocinar, luchar…) y alterar su entorno (manejo de vegetación y fauna). Pero no se comienzan a establecer limitaciones al empleo del fuego hasta que existe un poder político que regula y ordena su uso.

¿Qué es un incendio forestal?

La Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes define el incendio forestal como el fuego que se extiende sin control sobre combustibles forestales situados en el monte. Entendiendo por monte todo terreno en el que vegetan especies forestales arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas, sea espontáneamente o procedan de siembra o plantación, que cumplan o puedan cumplir funciones ambientales, protectoras, productoras, culturales, paisajísticas o recreativas.

Según los datos oficiales publicados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) correspondientes al decenio 2002-2012, el número medio de siniestros que se producen al año en España es de, aproximadamente, 16.000, que afectan a una superficie media de 50.000 ha.

¿Cuáles son las CAUSAS de los incendios forestales?

En materia de incendios forestales, los factores que han originado la situación actual en el ámbito mediterráneo son conocidos (las llamadas causas estructurales): el abandono de los usos tradicionales (la recogida de leñas y el pastoreo extensivo, entre otros), el éxodo de la población rural y el abandono de superficies agrícolas (incremento de la superficie forestal), una ordenación territorial que no considera el riesgo de incendios, la falta de gestión forestal, la falta de rentabilidad de las superficies forestales, la gran eficacia en la extinción (que provoca lo que se conoce como paradoja de la extinción: cuanta más eficiencia se alcanza en la extinción de los incendios, más se favorecen los incendios de difícil extinción).

Además, en el escenario de cambio global en el que nos encontramos, el cambio climático (se prevé el aumento de más de un mes de sequía al año) está incidiendo, ya no sólo en el incremento de la biomasa, sino en la ocurrencia de fuegos cada vez más complejos en su gestión, extinción y prevención.

Con carácter general los incendios según su causa inmediata (acción que ha producido el fuego de manera directa o indirecta), se clasifican en cinco categorías: naturales (rayos o volcanes), intencionados, negligentes y accidentes, reproducción y causa desconocida. La Figura 2 recoge la información relativa al último decenio en España, en la que se observa que el 96% de los siniestros están producidos por actividades humanas, por negligencias o accidentes o de forma intencionada (MAGRAMA, 2012)

¿Cómo se organiza la extinción de incendios forestales en España?

En la actualidad, las competencias en materia de incendios forestales tienen carácter casi exclusivo de las comunidades autónomas, reservándose el Estado la función legislativa básica. Además el Estado dispone de medios de extinción propios, que son dispuestos en todo el territorio español como herramientas de apoyo a los medios de cada Comunidad Autónoma. La creación de la Unidad Militar de Emergencias supuso un nuevo elemento en la actuación de los medios estatales en grandes incendios.

En España no existe un modelo único de organización en materia de extinción de incendios forestales, sino diversos modelos que son los aplicados por cada Comunidad Autónoma, aunque todos disponen de un Plan que establece los protocolos de actuación. El elemento básico en la planificación de las acciones de extinción es la coordinación de todos los medios participantes, humanos y materiales.

¿Cómo se aborda la extinción de un incendio forestal?

La extinción de un incendio se basa en “eliminar” una de las partes del triángulo del fuego, actuando sobre el OXÍGENO (sofocación), sobre el CALOR (enfriamiento) o sobre el COMBUSTIBLE (eliminación).

El objetivo básico es la extinción del fuego de la manera más rápida posible, con el máximo de eficacia y el cumplimiento total de las reglas y normas de seguridad.

Para ello se plantean unos objetivos parciales, una estrategia (en función de los bienes a proteger, los medios disponibles y la evolución del fuego) y se emplean diversos métodos de ataque, directo y/o indirecto, con el uso de herramientas manuales y mecánicas, maquinaria pesada, autobombas y medios aéreos. Y lo más importante de todo, el personal que maneja estos medios, el que se enfrenta al fuego, el que nos protege a nosotros y a nuestros bienes y el que defiende el medio natural, LOS COMBATIENTES.

¿Quiénes son los combatientes (a quienes va dedicado este Día 4 de mayo)?

En España son muchos y muy diversos, con denominaciones variadas, algunos “ocultos” bajo siglas o identificativos a veces confusos para quienes no están familiarizaos con este sector, COMBATIENTES a los que vamos a tratar de nombrar a continuación: peones forestales, peones especialistas, capataces de Brigadas Forestales, Cuadrillas Forestales, Brigadas provinciales, de Diputaciones, de Consorcios de Bomberos, Brigadas de Emergencias, Brigadas helitransportadas: BRIF, CAR, HELIF…, Brigadas Rurales, Bomberos Forestales, Agentes Forestales, Agentes Medioambientales, Agentes Rurales, operarios de maquinaria pesada, conductores de autobomba, pilotos de medios aéreos, personal de la UME …

Y, ¿son “buenos combatientes”?

Se puede afirmar que la extinción en España ha alcanzado un gran nivel de profesionalidad y eficiencia pues, cada año, en torno al 70% de los siniestros se quedan en conatos, es decir, no superan la hectárea y, además, la superficie media afectada por incendio se ha reducido considerablemente en los últimos años. Cuando los incendios no se pueden controlar en los primeros momentos pueden convertirse en Grandes Incendios Forestales (GIF), siniestros mayores de 500 ha, que siendo alrededor de un 0,2% del total son responsables de más del 40% de la superficie quemada. En la mayoría de los casos estos incendios se producen en condiciones de meteorología adversa y zonas de mucha carga y continuidad de combustible.

¿Cómo están “hoy” los combatientes?

Pese a este aumento general de la eficiencia de los operativos, la presente situación de crisis económica está produciendo efectos que el propio colectivo de combatientes está trasladando a la opinión pública en los últimos meses mediante diversas acciones, la más destacada a nivel nacional la Marcha del fuego, celebrada el pasado 1 de marzo en Madrid. Algunas de estas reivindicaciones se recogen a continuación por entender que forma parte del espíritu del Día del Combatiente el dar visibilidad a su situación actual.

- Falta de estabilidad laboral, que dificulta la profesionalización (un porcentaje muy alto del personal es contratado por periodos de entre tres y cuatro meses, o entre seis y nueve).
- Falta el reconocimiento de la categoría profesional de ‘bombero forestal’, que dignificaría su profesión.
- Acceso a una formación “continuada y de calidad” y una mejora de sus condiciones laborales (jornadas de trabajo más cortas, menor siniestralidad…).

Otra de sus demandas es que la ciudadanía conozca y aprecie su labor, que es uno de los fines perseguidos por el Día del Combatiente.

Además, en este Día se recuerda a todos los compañeros que han perdido la vida en la lucha contra el fuego. Es oportuno destacar en este sentido El Batefuegos de Oro, una iniciativa que se convoca todos los años desde 2002 para reconocer públicamente a las personas y/o entidades que trabajan para reducir el número y los efectos de los incendios forestales que se producen cada año en nuestro país, haciendo un reconocimiento expreso a los fallecidos en cada campaña.

¿Qué podemos hacer los demás?

Los ciudadanos debemos extremar las precauciones cuando hacemos uso del medio rural y forestal. La prevención de incendios es cosa de todos: respetar las prohibiciones a la hora de hacer fuego, no cometer imprudencias (cerillas, colillas mal apagadas, barbacoas, etc.), no abandonar basura en el monte y colaborar con las autoridades en caso de sospecha de que alguien esté originando un incendio.

Todos debemos asumir nuestra responsabilidad en la protección de los bosques y reconocer a los que los defienden con su trabajo, los COMBATIENTES.

Rosa Planelles es profesora de Incendios Forestales del Grado de Ingeniería Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid