Premio a la difusión de la transición energética El Laboratorio Ciudadano Campus Sur, una iniciativa colaborativa enmarcada en el Proyecto AURORA y que ha involucrado actualmente a más de 2.300 personas, ha sido reconocida en los Premios EnerAgen 2025. El proyecto Laboratorio Ciudadano Campus Sur de la Universidad Politécnica de Madrid ha sido reconocido por su papel en la sensibilización y difusión de la transición energética en la XVI Edición de los Premios EnerAgen, organizada por la Asociación de Agencias Españolas de Gestión de la Energía (EnerAgen). Esta iniciativa de la UPM ha obtenido un accésit en la categoría C - Mejor iniciativa de educación, sensibilización y difusión de la transición energética de estos galardones, que fueron entregados el pasado 11 de junio en Sevilla. Dicha categoría premia a aquellas personas o entidades que hayan puesto en marcha actuaciones que puedan considerarse como ejemplo de éxito por su creatividad, alcance y replicabilidad. Un laboratorio enfocado a la sostenibilidad El grupo de investigadores de la UPM que está detrás de este proyecto tenía el objetivo de “crear un centro de aprendizaje permanente y dinámico relacionado en temas energéticos, donde se pudiese conseguir una participación efectiva de la comunidad universitaria, a la vez que se fomentan cambios de comportamiento hacia prácticas más sostenibles”, explica Ana Belén Cristóbal, investigadora de nuestra universidad. Esta misión se ha materializado en el proyecto piloto “Laboratorio Ciudadano Campus Sur”, que involucra a la comunidad universitaria en acciones educativas relacionadas con la transición energética y sus estudios de grado, precisamente en el Campus Sur de la Politécnica de Madrid. Este laboratorio se enmarca dentro del proyecto europeo AURORA, que busca la participación ciudadana en la transición energética a través de diferentes acciones para involucrar a los miembros de comunidades universitarias. Al conceder a AURORA esta mención especial, EnerAgen reafirma su compromiso de reconocer los modelos educativos transformadores que hacen de la transición energética un viaje colectivo e integrador. “El objetivo es ayudar a los estudiantes a aplicar los conocimientos adquiridos en sus asignaturas a los retos del mundo real, prácticos y contemporáneos, mediante una metodología de aprendizaje basado en la investigación, en la participación cooperativa y en el aprendizaje activo”, indica Ana Belén, que además coordina el proyecto AURORA. El Laboratorio Ciudadano se implementó a principios de 2023 y actualmente sigue en funcionamiento como centro de educación permanente en aspectos energéticos, consiguiendo involucrar a más de 2.300 personas gracias a las diferentes actuaciones realizadas. Iniciativa de participación y colaboración Las acciones desarrolladas en el Laboratorio Ciudadano fomentan el aprendizaje y la participación de los estudiantes de un modo activo. Se clasifican en dos categorías: talleres prácticos y otras actividades participativas. En los talleres prácticos, bajo la metodología “hazlo tú mismo” (DIY), los participantes combinan lecciones teóricas aprendidas en el aula con nociones prácticas relacionadas con la energía (consumo energético, eficiencia energética, emisiones de carbono...). Los talleres realizados en el Laboratorio Ciudadano han atraído a más de 300 personas, impulsando la realización de más ediciones debido a su amplia demanda. Por otro lado, también se han desarrollado actividades participativas que atraen a un público más numeroso debido al carácter abierto de los eventos. Estas actividades han consistido en la creación de un plan de sostenibilidad para el campus, en un concurso de premios al mejor TFG/TFM relacionado con la sostenibilidad, en charlas en el auditorio, debates y la creación de un puesto de información acerca de temas energéticos donde se realizaban actividades y cuestionarios, promoviendo la sostenibilidad en la transición energética. “Las lecciones aprendidas del Laboratorio Ciudadano permiten la replicación de este proyecto. Las actividades prácticas demuestran que la educación a través de talleres tecnológicos, concursos y actividades interactivas conduce a una mayor participación. Ofrecer incentivos concretos es eficaz para aumentar la participación y la motivación, al tiempo que se reconocen los esfuerzos académicos de los estudiantes. Integrar las actividades en los planes de estudio permite un alto grado de compromiso”, concluye Ana Belén. |
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