“Mi experiencia en la UPM ha sido de crecimiento, tanto personal como académico”

Lidia Fernández, estudiante de Ingeniería Alimentaria en la UPM, compagina sus estudios con prácticas en seguridad alimentaria y su labor como voluntaria en el Equipo Médula UPM. Entre aulas, auditorías y actividad solidaria, vive una etapa que define como un auténtico crecimiento personal y académico.

Estudiante del Grado en Ingeniería Alimentaria en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas de la Universidad Politécnica de Madrid, Lidia Fernández compagina sus estudios de quinto curso con las prácticas en seguridad y calidad alimentaria en Food Experts, una primera experiencia laboral que consiguió gracias al COIE UPM.

Además, participa como voluntaria en el Equipo Médula UPM, una iniciativa que busca promocionar e informar sobre donación de médula en las universidades públicas de Madrid.

Pregunta.- ¿Por qué elegiste estudiar el Grado en Ingeniería Alimentaria de la UPM?

Respuesta.- Al principio, porque consideraba que era la Ingeniería más relacionada con la salud y que tenía un contacto directo con la vida cotidiana. Y elegí la Politécnica porque parte de mi familia ha estudiado aquí (mi hermana estudió Edificación), y creo que en el área de las Ingenierías es la Universidad con más renombre y prestigio.

“Elegí Ingeniería Alimentaria porque era la Ingeniería más relacionada con la salud y con la vida cotidiana”

P.- Desde tu experiencia, ¿qué aspectos destacarías de la formación que has recibido hasta ahora?

R.- Destacaría el enfoque práctico de las asignaturas: desde primer curso en casi todas las asignaturas hay prácticas de laboratorio. Y también el trato humano. Se suele decir que en una universidad pública los alumnos son un número, pero yo considero que los profesores tienen un trato humano y están muy disponibles.

P.- ¿Hay alguna asignatura o proyecto que te haya hecho pensar “esto es lo mío”?

R.- Recuerdo dos. Es verdad que cuando empiezas, las asignaturas de primero son muy generales para la gran mayoría de las Ingenierías, y en el segundo cuatrimestre creo que todos tenemos una que dices “esta sí que es lo mío”, porque es la más relacionada con lo se ve va desarrollando en los siguientes cursos del Grado. En mi caso fue “Taller de procesado de alimentos”, donde entras en contacto con la enología, la industria láctea, etc.

Y luego en tercero, otra asignatura fue “Ingeniería del frío”, que una gran parte de la nota era hacer parte del proyecto de ingeniería, es decir, del TFG. Y ahí es cuando me di cuenta realmente de que lo que aplicas en clase es útil, y de que era capaz de hacer un proyecto.

“El voluntariado te hace salir de la burbuja académica y conocer realidades distintas”

P.- ¿Cómo conociste el equipo Médula UPM y qué te motivó a unirte? ¿Tenías alguna experiencia previa de voluntariado?

R.- Lo conocí a través de un correo de la Universidad. Cuando fueron a mi Escuela (porque es un voluntariado en el que se informa al alumnado por todas las Escuelas de la Politécnica), decidí apuntarme en el registro. Me gustó tanto el equipo humano que había detrás del voluntariado, que decidí apuntarme como voluntaria al año siguiente.

He hecho voluntariados anteriormente, desde Cáritas a fundaciones más pequeñas, y sí que conocía la vida del voluntariado.

P.- ¿En qué consisten las actividades que realizáis?

R.- Recorremos las diferentes Escuelas de la Politécnica informando a los alumnos sobre el registro de médula ósea: qué es, en qué consiste y la necesidad tan importante de que la gente se apunte, porque salvamos vidas.

También desmentimos algunos mitos, porque muchos creen que los donantes se tienen que pinchar en la espalda, y esa es la médula espinal y no la ósea. Les explicamos los dos métodos de donación que existen, y hacemos énfasis en que es un compromiso a largo plazo: te pueden llamar dentro de 20 años y tienes que seguir dispuesto, porque si se te ha seleccionado, es muy probable que la persona te necesite porque ya eres una persona compatible. Con todo eso, lo que se intenta es concienciar.

P.- ¿Qué aprendizajes personales o valores destacarías de tu experiencia como voluntaria en el equipo Médula UPM?

R.- Sobre todo, trabajar en equipo. También he aprendido el valor que tiene la información: aunque algunas personas no quieran donar, transmiten esa información y llega a otra gente. Además, durante el voluntariado tristemente ves muchas otras realidades que te hacen ser una persona más empática.

P.- ¿Por qué crees que es importante que los estudiantes se impliquen en este tipo de actividades solidarias?

R.- Por supuesto. En el ámbito de la universidad, el voluntariado te hace salir un poco de la burbuja académica. Y, en general, conoces realidades distintas y te hace ganar unos valores que no tendrías si no sales de tu rutina.

“Conseguí las prácticas gracias al COIE UPM; fue una herramienta muy útil”

P.- Estás realizando tus prácticas en el ámbito de la seguridad y la calidad alimentaria. ¿Qué tareas desempeñas habitualmente?

R.- Trabajo en la empresa Food Experts, en el Departamento Técnico, donde participo en los controles de seguridad alimentaria. Realizamos auditorías a empresas, comprobando si los productos fitosanitarios que utilizan en sus cultivos o productos cumplen con la normativa vigente.

P.- ¿Cómo te ayudó el COIE UPM en el proceso de búsqueda y gestión de las prácticas?

R.- Fue muy útil. Conseguí las prácticas gracias al COIE. Creo que es una herramienta fácil de usar y facilitan un proceso que puede ser complicado: te ayudan a aplicar a las prácticas, con la firma del contrato, etc.  Están a completa disposición para el alumno.

P.- ¿Qué relevancia crees que tienen las prácticas en la formación de los estudiantes universitarios?

R.- Muchísima, porque aprendes a aplicar todo lo que has aprendido en el ámbito profesional, en la vida real por decirlo de una manera. Es importante porque puedes ver qué te gusta y qué no, y te das cuenta de que tu trabajo es importante porque hay gente que depende de ello.

“Las prácticas son fundamentales porque aplicas lo aprendido en la vida real”

P.- ¿En qué área del sector alimentario te gustaría especializarte o trabajar en el futuro?

R.- Tenía muy claro que quería dedicarme al sector de las bebidas, porque me gusta mucho estar en la línea de producción. Sobre todo, me gusta la enología. Ahora en mis prácticas estoy en otro sector completamente distinto, de las empresas, y me está gustando mucho. Así que no descarto la idea de seguir en él, pero quiero probar el sector de la enología.

P.- ¿Qué papel crees que desempeñan los ingenieros e ingenieras alimentarios en los retos actuales del sector, como la sostenibilidad o la seguridad alimentaria?

R.- Tenemos un papel fundamental, porque al fin y al cabo nosotros estudiamos y nos dedicamos a que el producto llegue en buen estado al consumidor. Y eso afecta a la salud. Y una parte muy importante a la que se dedican muchos ingenieros son los procesos de innovación, tanto para que el producto tenga unas características que le hagan más apetecible para el consumidor, pero también para que el producto sea más sostenible.

“A los nuevos estudiantes les diría que aprovechen todo, que no se comparen y que disfruten del camino”

P.- ¿Qué consejo le darías a un estudiante que empieza ahora sus estudios en la UPM?

R.- Que aproveche todo lo que la Universidad le ofrece, que se permita equivocarse, que no pasa nada si no saca algo a la primera, que no se frustre, que no se compare y que, sobre todo, disfrute del camino. La Universidad no es solo lo académico, sino que hay un mundo maravilloso detrás, ya sea en voluntariados, asociaciones o en personas que va a conocer. Que se empape bien y que disfrute del camino.

P.- Si tuvieras que resumir tu experiencia en la UPM en una palabra o una frase, ¿cuál sería?

R.- Crecimiento, tanto personal como académico.

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