Detección temprana de la neurodiversidad: entender para cuidar La UPM impulsa una campaña de mecenazgo para avanzar en la detección temprana de la neurodiversidad infantil mediante una tecnología pionera, segura y adaptada a los más pequeños. No todos los niños y niñas se relacionan con el mundo de la misma manera, y entender esas diferencias a tiempo puede marcar una gran diferencia en su desarrollo. Con esta idea, la Universidad Politécnica de Madrid impulsa una campaña de mecenazgo centrada en la detección temprana de la neurodiversidad a través de la neurotecnología. Esta iniciativa, que forma parte de su Programa de Mecenazgo, busca avanzar en el conocimiento del cerebro infantil y facilitar diagnósticos más precoces y accesibles para condiciones como el autismo, el TDAH o las dificultades de aprendizaje. La detección temprana resulta clave para ofrecer a niños y niñas el acompañamiento adecuado en etapas decisivas de su desarrollo educativo, social y emocional, contribuyendo a facilitar su adaptación y ayudarles a descubrir sus capacidades. Esta iniciativa, explica Marta Suárez Pinilla, neuróloga y responsable del proyecto, “busca entender cómo funciona el cerebro de niños y jóvenes que se relacionan con el mundo de forma diferente, para poder apoyarlos en el desarrollo de todo su potencial y avanzar hacia una sociedad más comprensiva con la diferencia”. Para ello, la UPM, a través del Centro de Tecnología Biomédica, cuenta con una tecnología avanzada única en España, llamada magnetoencefalografía por bombeo óptico (OPM-MEG), que es absolutamente segura y no invasiva. Esta tecnología permite medir las señales de actividad cerebral en tiempo real de forma completamente segura, sin radiación y adaptándose al movimiento, algo fundamental cuando se trabaja con población infantil. A diferencia de otros sistemas de neuroimagen, la OPM-MEG permite estudiar el cerebro sin exigir que el niño permanezca completamente inmóvil, eliminando una de las grandes barreras en este tipo de pruebas. Gracias a ello, los investigadores pueden obtener datos más precisos sobre cómo funcionan distintas áreas cerebrales en niños y adolescentes. Investigación para crear biomarcadores objetivos A través de esta campaña, los donantes pueden apoyar el uso de esta tecnología de neuroimagen para estudiar cómo funciona el cerebro de niños y adolescentes con posibles diferencias en su desarrollo, como autismo, TDAH o dislexia. Pero el reto supone ir un paso más allá: identificar patrones de actividad cerebral que puedan convertirse en señales objetivas (biomarcadores) que faciliten el diagnóstico de la neurodiversidad. Estos indicadores permitirían trasladar el conocimiento obtenido con tecnologías avanzadas como la OPM-MEG a herramientas más accesibles, como el electroencefalograma (EEG), ampliando así el alcance del diagnóstico temprano a entornos con menos recursos y a toda la sociedad. El objetivo es hacer extensivos los beneficios de la intervención temprana y el diagnóstico individualizado a zonas sin acceso a instalaciones MEG y a todas las capas sociales. “Este proyecto solo puede crecer con el apoyo de quienes creen en una infancia y una juventud más justas. Cada contribución es un gesto que podría cambiar vidas y abrir caminos para un diagnóstico más temprano y una atención más humana”, subraya Bryan Strange, neurocientífico clínico e investigador principal de la iniciativa. Cada aportación a esta campaña, por pequeña que sea, se traduce en nuevas oportunidades para avanzar en el diagnóstico precoz y apostar por una nueva forma de entender y cuidar la neurodiversidad. |
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