“La Universidad puede y debe ser un ejemplo de innovación responsable”

La vicerrectora de Infraestructuras y Sostenibilidad de la UPM, María Isabel Más López, analiza en esta entrevista los principales retos de la Universidad en materia de patrimonio, sostenibilidad y modernización de campus.

La transformación de los campus universitarios pasa hoy por retos como la sostenibilidad, la eficiencia energética, la accesibilidad o la conservación del patrimonio arquitectónico. Sobre estos desafíos reflexiona María Isabel Más López, vicerrectora de Infraestructuras y Sostenibilidad de la UPM, en esta entrevista en la que analiza las principales líneas de actuación de este Vicerrectorado y los retos que marcarán el futuro de los distintos Campus universitarios.

Ingeniera y doctora por la UPM, profesora y miembro del Centro de Investigación CIVILIs y del grupo TEMATMA, ha desarrollado buena parte de su trayectoria académica y de gestión en la ETSI Civil, donde ha sido subdirectora, directora y delegada para el Edificio de Retiro (ETSI de Caminos, Canales y Puertos). Desde su actual responsabilidad, defiende una universidad “más sostenible, abierta e inspiradora”, capaz de preservar su patrimonio histórico mientras avanza en innovación y modernización.

“La accesibilidad de los campus es una prioridad clara”

 Pregunta.- ¿Cuáles son las principales líneas estratégicas que está impulsando el Vicerrectorado en materia de infraestructuras y sostenibilidad?

 Respuesta.- Desde el Vicerrectorado trabajamos en el mantenimiento, conservación y mejora de las infraestructuras universitarias, una labor muchas veces poco visible pero clave para que la docencia, la investigación y los servicios se desarrollen en espacios adecuados, seguros y funcionales.

Una parte muy significativa de nuestros edificios cuenta con un importante valor histórico y con distintos niveles de protección patrimonial. Uno de los grandes retos es compatibilizar su correcta preservación con las necesidades actuales de uso, seguridad y eficiencia.

Además, la accesibilidad de los campus es una prioridad clara; por ello, estamos trabajando de manera muy activa en la eliminación de barreras y en la mejora de los recorridos y espacios comunes, con el objetivo de avanzar hacia unos entornos universitarios más inclusivos, cómodos y utilizables por todas las personas.

Junto a ello, se está impulsando la optimización de los espacios universitarios y la mejora de la sostenibilidad. En este ámbito, se está trabajando para obtener la certificación ISO 14001, en el Plan Estratégico de Sostenibilidad y en el desarrollo del Plan de Gestión de Residuos.

Otras de las acciones destacadas en este ámbito es el cumplimiento normativo de las instalaciones de recarga de vehículos eléctricos, en línea con los objetivos de transición energética, movilidad sostenible y reducción de la huella ambiental de la universidad. En relación con esto último, acabamos de recibir el sello de Calculo y Reduzco para los alcances 1+2 de la huella de Carbono del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

P.- ¿Qué retos considera prioritarios en cada uno de los Campus de la UPM en los próximos 5 años?

R.- A medio plazo, todos los campus comparten objetivos comunes como la mejora de los edificios, la seguridad, la sostenibilidad y la adaptación a nuevos usos docentes e investigadores.

El Campus de Ciudad Universitaria es un lugar muy especial dentro de la ciudad de Madrid. En este espacio conviven tres universidades que forman el Consorcio de Ciudad Universitaria, que es la entidad encargada de gestionar y mantener el Campus. Aquí se afronta el desafío de mantener infraestructuras compartidas en un entorno muy complejo, con universidades, dos hospitales, dos museos, residencias de estudiantes y numerosas entidades públicas y privadas conviviendo en el mismo espacio. Uno de los principales retos es el cuidado y mantenimiento de las infraestructuras comunes, así como avanzar hacia un modelo en el que, en el futuro, la responsabilidad de la conservación y el mantenimiento del campus deje de recaer exclusivamente en el Consorcio de Ciudad Universitaria.

El Campus Sur (Vallecas) es el campus más reciente de la universidad y se encuentra en una zona estratégica para la ciudad de Madrid, concebida como un motor de transformación urbana, económica y medioambiental. Representa una gran oportunidad de crecimiento y expansión para la UPM. Resulta fundamental aprovechar y optimizar las infraestructuras ya existentes, así como ampliar aquellas que sean necesarias para dar respuesta a las necesidades actuales y futuras.

El Campus de Montegancedo se encuentra en un entorno natural de gran valor, que tenemos que cuidar y preservar. Ahora bien, es un Campus con un marcado carácter investigador y tecnológico, por lo que los principales retos se centran en la modernización de las instalaciones científicas y en la adaptación de los edificios a las nuevas necesidades de los proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). Además de trabajar en la coordinación, mantenimiento y conectividad entre espacios de la ETS de Ingenieros Informáticos.

Otro de los campus singulares de la universidad es el Campus Centro, formado por distintos edificios ubicados en pleno núcleo urbano de la ciudad de Madrid. Su localización en entornos urbanos consolidados les otorga un gran valor histórico y simbólico, pero también plantea desafíos específicos en su gestión y mantenimiento.En estos edificios, el principal reto es compatibilizar su carácter patrimonial y su integración en la ciudad con las exigencias actuales en materia de seguridad, accesibilidad y eficiencia energética.

“El objetivo es asegurar que los edificios funcionen correctamente, que sean seguros y que puedan mantenerse en buen estado a lo largo del tiempo”

P.- ¿Qué criterios se siguen para decidir qué instalaciones se renuevan o se intervienen?

R.- Los criterios que se utilizan para planificar y priorizar las inversiones se basan en una visión técnica y estratégica del cuidado de las infraestructuras de la UPM. El objetivo es asegurar que los edificios y servicios funcionen correctamente, que sean seguros para las personas que los utilizan y que puedan mantenerse en buen estado a lo largo del tiempo. En este ámbito, las Inspecciones Técnicas de Edificios (ITEs), que son obligatorias y están reguladas por la normativa, nos sirven para comprobar el estado general de los edificios y garantizar que cumplen las condiciones básicas de seguridad y conservación.

Además de las ITEs, el Vicerrectorado realiza inspecciones técnicas propias a través de su personal técnico. Estas revisiones, más periódicas, permiten detectar problemas concretos con mayor antelación y proponer soluciones adaptadas a cada edificio. La información obtenida es fundamental para la toma decisiones e incorporación al plan de inversiones de la Universidad.

P.- ¿Cómo se aborda la modernización de instalaciones sin interrumpir la actividad docente e investigadora?

R.- Mediante una planificación integral y progresiva, orientada a minimizar el impacto sobre la actividad docente e investigadora. La Planificación se realiza por fases y adaptándose al calendario escolar, las actuaciones se programan priorizando periodos de menor actividad académica (vacaciones, periodos no lectivos) y se ejecutan por fases para evitar paradas completas de edificios o servicios, aunque no siempre es fácil. La coordinación con centros es fundamental, haciéndose necesaria la comunicación continua con escuelas y facultad y responsables de investigación.

Hay intervenciones compatibles con la actividad; en este caso, se priorizan técnicas constructivas, tecnologías y trabajos de menor impacto acústico, vibratorio y ambiental, así como actuaciones fuera del horario habitual.

“Se prioriza siempre la seguridad, la funcionalidad y la sostenibilidad sin comprometer el valor histórico de los edificios”

P.- ¿Cómo se gestiona el equilibrio entre conservación del patrimonio arquitectónico y modernización?

R.- El equilibrio entre conservación del patrimonio arquitectónico y modernización se aborda desde un enfoque integrado que combina criterios técnicos, normativos y funcionales. Todas las intervenciones en edificios históricos o protegidos se realizan respetando la normativa patrimonial y tras estudios técnicos especializados que permiten adaptar los espacios a las necesidades actuales. La incorporación de nuevas tecnologías y mejoras en accesibilidad, eficiencia energética o climatización se diseñan para minimizar el impacto visual y constructivo sobre la arquitectura original, priorizando siempre la seguridad, la funcionalidad y la sostenibilidad sin comprometer el valor histórico de los edificios.

P.- La sostenibilidad es un eje clave en la agenda universitaria. ¿Qué medidas concretas se están implementando actualmente en la UPM?

R.- En el ámbito de la sostenibilidad, se está trabajando en la obtención de la certificación ISO 14001 de Sistemas de Gestión Ambiental. Asimismo, se encuentra en fase de definición el Plan Estratégico de Sostenibilidad, al tiempo que se ha avanzado de manera significativa en el desarrollo del Plan de Gestión de Residuos. También se está adecuando e integrando en un sistema común de gestión de datos de la energía fotovoltaica de la Universidad. También está en fase avanzada la colocación de cargadores eléctricos en los Centros.

P.- ¿Qué papel juega la eficiencia energética en la planificación de infraestructuras?

R.- La eficiencia energética y la sostenibilidad desempeñan un papel central y transversal en la planificación de las infraestructuras universitarias, tanto en actuaciones de nueva construcción como en proyectos de rehabilitación.

La eficiencia energética se incorpora desde la fase de planificación como un factor clave para priorizar actuaciones, reducir costes operativos a medio y largo plazo y minimizar la huella ambiental de la universidad. En este sentido, se aplican principios de arquitectura bioclimática, orientación adecuada, aprovechamiento de luz natural y selección de soluciones constructivas eficientes, además de incorporar criterios de reducción de residuos, uso eficiente del agua, control de emisiones y mejora del confort ambiental interior. Y también se aplica en las rehabilitaciones, especialmente en edificios históricos, donde buscamos soluciones compatibles con su valor patrimonial.

Estas actuaciones se enmarcan en el Plan Estratégico de Sostenibilidad y en el Sistema de Gestión Ambiental, reforzando el compromiso institucional con la mejora continua.

P.- ¿Qué avances concretos se han logrado en eficiencia energética en los últimos años?

R.- La UPM ha avanzado significativamente en su producción de energía solar fotovoltaica con el despliegue de nuevas instalaciones y la regularización de otras ya existentes, alcanzando un nivel de generación en el entorno de los 800 MWh/año en función de los condicionantes ambientales y técnicos de cada período.

Gracias al acuerdo para el contrato de suministro de la UPM, toda la energía eléctrica que consumimos tiene certificado de Garantía en origen asegurando su origen renovable. Por tanto, la producción propia con fotovoltaica, aunque no reduce directamente nuestras emisiones, sí favorece el descenso de costes y la generación por un suministrador externo.

“La sostenibilidad dejará de ser un objetivo específico para convertirse en un criterio estructural”

P.- ¿Qué iniciativas existen para fomentar una cultura sostenible dentro de la comunidad universitaria?

R.- Por poner un ejemplo, en estos días, dentro del Plan de Residuos se va a proceder a la retirada de las papeleras negras, para sustituirlas por papeleras de separación de residuos. La UPM también está trabajando para poner en valor el gran patrimonio natural, arbolado y zonas verdes del que disponemos, y se está avanzando en su conexión con otras infraestructuras verdes, como el proyecto Arco Verde de la Comunidad de Madrid del que somos socios.

Además, la UPM se evalúa a nivel global con otras universidades en el ranking QS Sustainability, cuya referencia nos sirve de indicador para posicionarnos internacionalmente y continuar mejorando. En la última edición nos situamos como la tercera universidad española y la primera politécnica de nuestro país. Además, estamos dentro de las 200 mejores universidades del mundo en sostenibilidad.

“Los edificios históricos seguirán siendo un rasgo distintivo de la UPM”

P.- ¿Cómo imagina los Campus de la UPM dentro de 10 o 15 años?

R.- Dentro de 10 o 15 años, los Campus de la UPM pueden concebirse como espacios universitarios altamente integrados, sostenibles y centrados en las personas, que combinan la preservación de su identidad histórica con una profunda transformación funcional, tecnológica y ambiental.

En primer lugar, los Campus evolucionarán hacia ecosistemas de baja huella ambiental, con edificios energéticamente eficientes, sistemas de generación renovable integrados, redes inteligentes de gestión energética y una reducción significativa de emisiones. La sostenibilidad dejará de ser un objetivo específico para convertirse en un criterio estructural de diseño, gestión y uso cotidiano. Además, los espacios estarán cada vez más orientados a la flexibilidad y la multifuncionalidad, y la digitalización será un elemento transversal.

Los edificios históricos seguirán siendo un rasgo distintivo de la UPM, plenamente integrados en la vida académica. Su conservación se combinará con intervenciones respetuosas de modernización, demostrando que patrimonio, sostenibilidad e innovación no son conceptos contrapuestos, sino complementarios.

Los campus tenderán a ser más amables, verdes y accesibles, priorizando al peatón, la movilidad sostenible y los espacios abiertos como lugares de encuentro, convivencia y bienestar.

En conjunto, los Campus de la UPM me los imagino como espacios eficientes, sostenibles, abiertos e inspiradores, capaces de apoyar la excelencia docente e investigadora, atraer talento y responder con solvencia a los grandes retos tecnológicos, sociales y ambientales del futuro.

 “Pensamos no solo en las necesidades actuales, sino en la Universidad que queremos construir para las próximas décadas”

P.- Es Ingeniera y profesora de la ETSI de Caminos, Canales y Puertos, ¿de qué manera su formación y experiencia influyen en su labor actual como vicerrectora de Infraestructuras y Sostenibilidad de la UPM?

R.- Mi formación como ingeniera y mi experiencia como profesora en la ETSI de Caminos, Canales y Puertos influyen de manera directa y natural en mi labor como vicerrectora de Infraestructuras y Sostenibilidad, tanto en el enfoque estratégico como en la gestión diaria.

Por un lado, la formación técnica en ingeniería me aporta una visión global de las infraestructuras como sistemas complejos, me permite analizar los problemas con rigor, priorizar actuaciones con criterios objetivos, evaluar soluciones a largo plazo y tomar decisiones basadas en datos, seguridad, durabilidad y eficiencia. Mientras que mi trayectoria como docente e investigadora me ha proporcionado un conocimiento directo de las necesidades reales de la universidad.

Además, la actividad investigadora que realizo en temas orientados hacia la sostenibilidad me ayuda a tener una visión de mejora continua, innovación y pensamiento crítico, que intento trasladar a la gestión del Vicerrectorado.

Creo que la Ingeniería y la docencia comparten una orientación clara al servicio público y a largo plazo. Desde el Vicerrectorado, en el que me siento una más, trabajamos con ilusión y con la filosofía preservando el patrimonio, modernizando las infraestructuras y avanzando en sostenibilidad pensando no solo en las necesidades actuales, sino en la Universidad que queremos construir para las próximas décadas.

“Cada decisión o cada proyecto contribuye a mejorar el día a día de miles de personas”

P.- En lo personal, ¿qué le está aportando la gestión de infraestructuras universitarias?

R.- Me está aportando una experiencia profundamente enriquecedora, tanto desde el punto de vista profesional como humano. Supone una visión mucho más amplia y transversal de la Universidad. Permite comprenderla como un sistema vivo, en el que conviven docencia, investigación, transferencia, patrimonio, personas y territorio.

También aporta una oportunidad constante de aprendizaje. La complejidad de las infraestructuras universitarias exige actualizar conocimientos, dialogar con perfiles profesionales muy variados y abordar los problemas desde múltiples perspectivas.

Lo más motivador es la posibilidad de transformar ideas en realidades concretas.

Pero, sobre todo, valoro el impacto humano de ese trabajo. Saber que cada decisión o cada proyecto contribuye a mejorar el día a día de miles de personas, estudiantes, docentes, investigadores o personal da pleno sentido a la labor que realizamos. Esa repercusión directa en la calidad de vida y en las condiciones en las que se desarrolla la actividad universitaria genera una gran satisfacción, pero también un fuerte compromiso con hacer las cosas bien.

Finalmente, dirigir infraestructuras y sostenibilidad refuerza una convicción personal: que la Universidad puede y debe ser un ejemplo de innovación responsable, integrando conocimiento, tecnología y compromiso ambiental. Contribuir a ese objetivo, desde una posición de gestión, es una experiencia exigente, pero enormemente motivadora y alineada con los valores que han guiado mi trayectoria académica y profesional.

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