Campus Sino-Hispánico, “una fantástica oportunidad” para una joven arquitecta madrileña

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Estudiar en el Campus Sino-Hispánico fue “una experiencia incomparable” para Laura Victoria, estudiante de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la UPM, que encontró la oportunidad para investigar y vivir intensamente en Shanghái.

Cuando estudiaba en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSAM) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), Laura Victoria supo del Campus Sino-Hispánico (Sino-Spanish Campus, SSC @ TU) a través de una de sus compañeras. El programa estrella de movilidad 20+20 y  las becas de la UPM la permitieron disfrutar de una estancia de un semestre en ese campus internacional.

El Campus Sino-Hispánico es un proyecto conjunto de la Universidad Politécnica de Madrid, la Politécnica de Cataluña y la Universidad de Tongji. Desde su apertura en 2012, tiene su sede en esa antigua y prestigiosa universidad de China, ubicada en la populosa y moderna ciudad de Shanghái.  Y, desde entonces, promueve el intercambio de estudiantes de las tres instituciones.

¿Cómo hacer factible esta  experiencia? Escuchar a otro estudiante puede ser el primer paso. Así fue para esta futura arquitecta, a quien la vivencia de una compañera enseñó las perspectivas que abría el Campus Sino-Hispánico. Un programa propio de la UPM de ayudas de viaje para realizar intercambio académico de grado y máster en Tongji durante un semestre, facilitó el traslado y alojamiento.

Pregunta.- En el Campus, donde encuentran residencia, los estudiantes españoles pueden ampliar su formación como futuros profesionales en el ámbito de la arquitectura o las diferentes áreas de la ingeniería. También pueden integrarse en actividades de innovación y emprendimiento, culturales, deportivas o sociales. ¿Qué te decidió a estudiar en el Campus Sino-Hispánico?

Respuesta.- Fue a través de la experiencia de una compañera de la ETSAM como conocí las becas que ofrece la UPM para realizar intercambios de estudio en China. A partir de ese momento, y tras recabar cierta información sobre el origen del Campus, su evolución y las diferentes iniciativas que se estaban llevando a cabo, no dudé del gran potencial y enorme recorrido que el Campus Sino-Hispánico tiene para fortalecer los vínculos culturales y el intercambio de conocimientos entre ambos países.

Estudiar en el Campus Sino-Hispánico suponía una fantástica oportunidad para salir de la zona de confort y aprender del modo de hacer de una cultura tan lejana para nosotros y que avanza a un ritmo sin precedentes.

P.- Estudiante de Arquitectura en la UPM, ¿en qué te especializaste en Tongji?

R.- En Tongji, dentro del CAUP (College of Architecture and Urban Planning), tuve la oportunidad de cursar asignaturas sobre arquitectura china tradicional y contemporánea, así como de cultura e historia. Siempre me ha interesado el carácter artístico de la arquitectura y su relevancia en la constitución de la identidad cultural. Estudiar estas asignaturas en Tongji me permitió profundizar en este tema desde una perspectiva totalmente novedosa para mí, permitiéndome descubrir una cultura con unos marcos temporales y unos valores arquitectónicos totalmente distintos a los occidentales. Estos descubrimientos motivaron el inicio de una investigación que quedó plasmada en el Trabajo Fin de Grado y que espero continuar en el futuro.

P.- ¿Por qué elegir esta opción, este país y no otro entre las posibilidades de movilidad e intercambio que te ofrece la UPM? ¿Qué argumentos darías a otro estudiante para que se animara a seguir esta experiencia?

R.- Vivir en Shanghái es una experiencia incomparable. Es una ciudad altamente estimulante, con una gran oferta gastronómica, cultural y de ocio; es un lugar de contrastes donde conviven la grande y pequeña escalas de una forma que jamás había visto en nuestras ciudades occidentales.

El tiempo que se vive allí es de gran intensidad. Cada día hay nuevos lugares por descubrir y nuevas y divertidas situaciones a las que enfrentarse. Todo es sorprendente. Sin duda, se trata de una experiencia totalmente enriquecedora que recomiendo vivir.

P.- ¿Qué se encontrarán allí los estudiantes: cómo es la vida en el Campus, las actividades sociales, las relaciones con profesores y con el resto de universitarios?

R.- Eché mucho de menos la vida en el Campus cuando volví a Madrid. El Campus de Tongji es como una ciudad en sí misma, cuenta con todas las facilidades concentradas en un mismo lugar, además de la excelente conexión con la ciudad gracias a la parada de metro justo en la puerta principal del Campus de Siping. Todo esto hace que los días sean mucho más productivos. No hay que invertir apenas tiempo en desplazarse para ir a clase, hacer deporte, comer o comprar en los diferentes supermercados.

El contacto con el resto de estudiantes de todas las nacionalidades y diferentes estudios, es también inmediato, lo cual favorece un intercambio continuo y un ambiente insuperable. En cuanto a los profesores destacaría el entusiasmo con el que imparten las clases, la manera en que compartían su cultura con nosotros, además de la gran cantidad de excursiones y visitas que hicimos en las diferentes asignaturas.

Finalmente, recuerdo con especial cariño algunas de las muchas actividades que el Campus ofrecía como el Global Village, donde pudimos compartir un pedazo de España con el resto de estudiantes o los festivales de teatro. Experiencias que enriquecían la vida universitaria cada día.

P.- ¿Cuál es la mayor dificultad que has encontrado y que te ha sorprendido gratamente?

R.- La mayor dificultad puede ser el idioma en determinadas situaciones, pero con el traductor todo se puede salvar hoy en día. Me sorprendió para bien que la adaptación no fue tan difícil como podría parecer en un principio al viajar a un país tan lejano y diferente. A los pocos días nos sentíamos como en casa gracias, en parte, al buen ambiente del campus y a las nuevas amistades.

Ya en Madrid, ha entregado recientemente el proyecto Fin de Máster en la ETSAM y ahora, tras un año de prácticas en el Colegio de Arquitectos de Madrid, busca adquirir experiencia en el ámbito de la restauración de patrimonio arquitectónico, así como continuar con su formación en este campo.

P.-  ¿Cómo ves tu futuro después de China?

R.- Lo que recojo de esta experiencia es, principalmente, la pérdida del miedo a lo desconocido, a salir fuera. Entrar en contacto con gente de tantos países amplía tus horizontes y te descubre nuevas oportunidades. Y así veo China como un país que me ha enseñado mucho y al que espero volver en un futuro.

P.- Comprometida como eres con la arquitectura, ¿cómo animarías a los jóvenes, especialmente a las mujeres a que estudien Arquitectura, a que encuentren la belleza que hay en esta profesión?

R.- La Arquitectura constituye una forma de expresión cultural, de arte, es un aspecto clave de la identidad de los pueblos. Sin embargo, a diferencia de otras creaciones artísticas, su carácter es  utilitario y también precisa de una gran cantidad de conocimientos técnicos para que pueda llevarse a cabo.

Una formación tan completa, que fusiona arte y ciencia, conlleva a su vez un gran número de salidas profesionales y la vinculación con numerosos ámbitos de conocimiento íntimamente ligados con la profesión. Los arquitectos, como responsables del diseño del entorno en el que vivimos, desde el diseño de interiores al diseño urbano, nos enfrentamos a grandes y apasionantes desafíos motivados por el rápido avance de la tecnología y la ciencia de materiales. Revoluciones en las que seremos responsables de dar forma a la ciudad del futuro con construcciones más eficientes y ecológicas.

Sin duda, queda mucho por hacer en el campo de la arquitectura en los próximos años, y por esto animaría a las mujeres a interesarse por esta profesión tan bonita y necesaria, a que aporten su visión y a que sean parte clave de un proyecto tan apasionante como es la construcción del futuro.

P.- Alguna anécdota de tu estancia en China…

R.-
Recuerdo de nuestro primer día en Pekín, una situación que se dio con bastante frecuencia a lo largo de la estancia en China. Al atardecer paseábamos por la explanada de las Olimpiadas de 2008, donde se encuentran los edificios más emblemáticos, como el “Nido de Pájaro” o el “Cubo de agua”. Mientras mirábamos hacia este último pensando lo bien que estaría poder ver su interior, repentinamente y sin esperarlo nos “cayeron” en la mano unas entradas gratuitas para ver el espectáculo que se iba a representar en sus piscinas. Bastante perdidos y sintiéndonos un poco intrusos fuimos adentrándonos en el enorme complejo. Nos sentamos en las gradas y terminamos el día disfrutando de un espectáculo con un despliegue de medios impresionante…, completamente gratis. Y es que en Shanghái tuvimos la oportunidad de acceder a lugares increíbles gratis o prácticamente. En definitiva, situaciones que hubieran sido impensables fuera de China.

Ahora, forman parte de su biografía.

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