Universidad
Politécnica de Madrid

Luis Valle de la Cerda

VALLE DE LA CERDA, Luis

Desempeño del patrimonio de su Magestad [sic], y de los Reynos, sin daño del Rey y vasallos, y con descanso y alivio de todos por medio de los erarios públicos y Montes de Piedad. –En Madrid : en casa de Pedro Madrigal, 1600
[4], [15], 1 h. en bl., 5-160 h., 6, 139, [1] h. ; 4º (21 cm)
(E.T.S. de Ingeniería y Diseño Industrial. Biblioteca, sign.: RYA 063)

La  obra de Luis Valle de la Cerda forma parte del primer intento de establecer instituciones públicas de crédito en España mediante la propuesta a la monarquía de que creara, por medio de una contribución forzosa de los más pudientes del reino, unos montes de piedad facultados para prestar fondos a la corona.

Luis Valle de la Cerda (1552?-1606), economista y escritor, fue uno de los primeros defensores de la creación de los Montes de Piedad en España.

De su vida apenas sabemos nada. Solo unos pocos datos extraídos de un Memorial de servicios, conservado en la Biblioteca Nacional, nos informan de que se graduó en la Universidad de Salamanca, y que sirvió al rey Felipe II en asuntos de especial importancia y confianza para el monarca.

Este reconocido escritor es autor del Desempeño del patrimonio de su Magestad [sic]  y  de los reinos, sin daño del Rey y vasallos, y con descanso y alivio de todos, por medio de los Erarios públicos y  Montes de Piedad. La obra, dividida  en dos partes, describe en la primera la fundación de los Erarios públicos y Montes de Piedad, mientras que en la segunda se exponen las objeciones y dificultades que don  Juan Centurión, Marqués de Estepa, puso a la constitución de los mismos, así como las respuestas que a ellas dieron, por orden de su Majestad, los contadores Francisco de Salablanca y Luis Valle de la Cerda.

Este trabajo se presentó como un proyecto reformador del crédito público y privado, a la vez que se reforzaban las finanzas en la España de aquella época.  

El libro se publicó en 1600  en el taller de Pedro Madrigal, famoso impresor madrileño y miembro  de una de las familias de impresores más relevantes de las dos ultimas décadas del siglo XVI y primeras del siglo XVII. En su taller de la calle Atocha se imprimieron numerosos libros sobre teología, jurisprudencia, matemáticas, literatura o filosofía.

En la última página aparece su marca de impresor,  formada por un halcón y un león dormido, bajo la leyenda Post tenebras spero lucem. Es la misma marca que posteriormente sería utilizada por su sucesor Juan de la Cuesta en las ediciones del Quijote.

El éxito y reconocimiento de la obra hizo que fuera publicada de nuevo en 1618 por Luis Sánchez, impresor del rey.   

La biblioteca de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial conserva un ejemplar perteneciente a la edición de 1600. El libro está encuadernado en pasta española, con hierros dorados en el lomo y cortes en  rojo.