La vegetación urbana puede reducir la mortalidad por calor a largo plazo

Un equipo científico internacional, del que forman parte investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, ha demostrado que incorporar más vegetación en las ciudades ayuda a moderar la temperatura y podría reducir la mortalidad a largo plazo asociada a un clima cada vez más cálido.

18.05.26

En un contexto de cambio climático, un estudio analiza si incrementar la vegetación urbana puede ayudar a controlar la temperatura y, con ello, reducir la mortalidad a largo plazo. La investigación −en la que ha participado la Universidad Politécnica de Madrid (UPM)− evalúa escenarios de revegetación planificados en tres ciudades europeas y traduce sus efectos térmicos en impacto sobre la salud pública. El estudio subraya que el mayor efecto se obtiene al implementar Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN), en áreas urbanas consolidadas, donde la evapotranspiración favorece la disipación de calor.

Imagen de Scott Webb en Pixabay

Para estimar los cambios de temperatura producidos por distintas Soluciones Basadas en la Naturaleza, los investigadores emplearon simulaciones meteorológicas anuales de alta resolución, incorporando el efecto de los edificios sobre el balance de energía en la ciudad y las propiedades físicas de distintos tipos de cubiertas verdes y usos del suelo. Posteriormente, los cambios de temperatura se relacionaron con la temperatura de mínima mortalidad (MMT) de cada país y con los denominados riesgos relativos de cada localización, con el fin de cuantificar la variación de muertes atribuibles a desviaciones térmicas por encima o por debajo de la MMT.

Los resultados señalan beneficios netos que se sumarían a los que ya aportan las zonas verdes durante momentos de calor muy intenso, como las olas de calor. Por ejemplo, incrementar la vegetación en Madrid reduciría la mortalidad ligada a la temperatura en unas cuatro muertes al año, gracias a un enfriamiento apreciable en zonas densamente edificadas. Aunque las cifras agregadas parecen modestas, son recurrentes cada año y no consideran otros co‑beneficios como salud mental, calidad del aire o confort térmico en episodios extremos.

Temperatura media anual para el escenario de referencia (SVR) en a) Madrid, b) Milán y c) Bolonia, y cambio esperado bajo el escenario futuro (SVSR) en d) Madrid, e) Milán y f) Bolonia. Fuente: UPM.

El trabajo se desarrolló en el marco del proyecto Life VEG‑GAP, financiado por la Unión Europea [LIFE18 PRE IT 003], fruto de una colaboración internacional entre el Laboratorio de Modelización Ambiental de la UPM, la Agencia Nacional Italiana para Nuevas Tecnologías, Energía y Desarrollo Económico Sostenible (ENEA), las Universidades de Milán‑Bicocca y Canberra, los ayuntamientos de las tres ciudades evaluadas (Madrid, Milán y Bolonia) y las infraestructuras de supercomputación Magerit Supercomputer y CRESCO/ENEAGRID.

Hasta la fecha, la literatura científica había mostrado que las Soluciones Basadas en la Naturaleza ayudan a mitigar el efecto “isla de calor” en las ciudades, además de aportar múltiples servicios ecosistémicos. Gracias a la modelización a escala de ciudad, este estudio evidencia su potencial para reducir la mortalidad a largo plazo asociada a la temperatura. Enfatiza, además, que la respuesta de la temperatura a dichas soluciones es local y dependiente del diseño; es decir, no todas las actuaciones producen el mismo efecto; siendo clave dónde (uso de suelo previo) y cómo se revegeta (especies, densidad, etc.). “Planificar correctamente Soluciones Basadas en la Naturaleza puede salvar vidas, por lo que integrar estas medidas en planes de adaptación al cambio climático permite priorizar inversiones donde el retorno en salud pública es mayor” indica Juan Manuel de Andrés, del grupo de investigación TARIndustrial de la UPM. “Es recomendable combinarlas con otras acciones (movilidad sostenible, superficies reflectantes, gestión del agua) y evaluar co‑beneficios, así como posibles efectos no deseados (aumento de emisiones biogénicas que puedan influir en la formación de ozono troposférico), siempre con un enfoque específico para cada ciudad”, concluye.

En definitiva, “la implementación de Soluciones Basadas en la Naturaleza con criterio es una estrategia costo‑efectiva para moderar la temperatura urbana y mejorar la salud. Actuaciones de introducción de vegetación a escala urbana pueden ayudar a construir ciudades más habitables y resilientes”, señalan los investigadores.

Juan Manuel de Andrés, Ilaria D’Elia, David de la Paz, Massimo D’Isidoro, Felicita Russo, Mihaela Mircea, Maurizio Gualtieri, Sotiris Vardoulakis, Rafael Borge. City-Scale Revegetation Strategies Impact on the Temperature-Related Long-Term Mortality: A Quantitative Assessment in Three Cities in Southern Europe. Forests 2025, 16(7), 1089; https://doi.org/10.3390/f16071089