Un equipo con estudiantes de la ETSIAE-UPM gana el TalentPRO Challenge 2026 de GMV
En tan solo tres horas, desarrollaron una herramienta innovadora, basada en IA, para mejorar la coordinación entre operadores de satélites y contribuir a una gestión más segura del espacio.
02.07.2026
Hace unos días se celebró “TalentPRO Challenge 2026: Construyendo el espacio del futuro”, una iniciativa organizada por GMV, Vocento y U4IMPACT con el objetivo de conectar el talento de estudiantes universitarios de disciplinas STEM con el entorno profesional al que se incorporarán próximamente.
El evento reunió a 25 estudiantes seleccionados, teniendo en cuenta tanto su nivel técnico como sus competencias personales, entre más de 120 candidatos procedentes de 52 universidades españolas. Organizados en equipos multidisciplinares, los participantes afrontaron durante una intensa jornada cinco desafíos planteados por GMV, todos ellos relacionados con la sostenibilidad del entorno espacial.
El equipo vencedor lo conformaban dos estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), Carlos Fernández Herráiz (del Grado en Ingeniería Aeroespacial) y Clara Bueno Lorente (del Máster Universitario en Ingeniería Aeronáutica), un alumno del Grado en Ingeniería de Telecomunicación de la UPM, Iván Bouzá Rodríguez, y una alumna del Grado en Ingeniería de Telecomunicación de la Universidad de Alicante, Sandra Sánchez Sarabia.
A pesar de no conocerse previamente, pues los equipos fueron creados por los organizadores del evento, la unión de aeronáuticos y telecos se engranó a la perfección: “Congeniamos muy bien y pudimos llegar a una solución del problema con opiniones compartidas y desde distintos puntos de vista por nuestros diferentes perfiles técnicos”, explica Carlos Fernández.
Un reto para diseñar el futuro del espacio
El reto que tuvieron que resolver fue: "Coordinar antes que improvisar: ¿Cómo evitar que los satélites choquen entre sí y con la basura espacial?", uno de los principales desafíos a los que se enfrenta actualmente el sector debido al creciente número de objetos en órbita.
Para abordar esta problemática, los estudiantes diseñaron “GMV Butterfly”, una herramienta basada en inteligencia artificial capaz de anonimizar y analizar datos orbitales, detectar riesgos de colisión, generar recomendaciones de maniobra y facilitar el intercambio seguro de información entre operadores mediante comunicaciones encriptadas.
El equipo identificó la coordinación entre operadores como uno de los aspectos clave para reducir el riesgo de colisiones: "Analizamos cómo se gestionan actualmente las alertas de colisión y vimos que uno de los principales retos es compartir información de forma segura entre operadores. Nuestra propuesta combina inteligencia artificial, comunicaciones seguras y apoyo a la toma de decisiones para facilitar esa coordinación".
Tras tres horas de trabajo estructuradas en las fases de investigación, generación de ideas, selección de propuestas, prototipado y presentación final, el equipo defendió su proyecto ante un jurado formado por representantes de GMV, Vocento y U4IMPACT, que eligió su solución como la mejor de la competición.
Una experiencia de aprendizaje en un entorno profesional
Carlos destaca que la intensidad del reto obligó al equipo a organizarse con rapidez y a combinar conocimientos técnicos con competencias como la comunicación, el liderazgo o la toma de decisiones: "Las tres horas de trabajo fueron muy intensas. Tuvimos que repartir responsabilidades, analizar distintas alternativas y construir una propuesta sólida en muy poco tiempo. Fue una experiencia muy cercana a la forma de trabajar en un proyecto real de ingeniería."
Más allá del premio, los estudiantes valoran positivamente esta experiencia porque les ha permitido enfrentarse a un problema real de la industria aeroespacial y trabajar en un entorno multidisciplinar: "Fue una sorpresa muy agradable encontrarnos con tantos compañeros de la ETSIAE participando en la final, pero también con estudiantes de múltiples disciplinas y procedencias. Se creó un ambiente de talento, colaboración y diversidad realmente enriquecedor", afirma el estudiante del Grado en Ingeniería Aeroespacial.
