El LEEM ensaya con éxito el motor cohete “Timanfaya” y avanza hacia su integración en el cohete Áspid
Esta validación tecnológica supone un nuevo hito para la asociación de cohetería de la ETSIAE-UPM: ahora disponen del motor sólido SRAD con mayor capacidad de impulso de España.
04.05.2026
El Laboratorio de Experimentación en Espacio y Microgravedad (LEEM), la asociación de cohetería de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), ha completado con éxito el ensayo estático de su nuevo motor de propelente sólido “Timanfaya”, un desarrollo clave dentro de su programa de cohetería experimental que constituye el paso previo a su participación en la European Rocketry Challenge (EuRoC) 2026, donde el equipo aspira a alcanzar los 3.000 metros de altitud con su nuevo cohete Áspid.
El motor “Timanfaya” supone un salto cualitativo en el desarrollo de motores SRAD (Student Researched and Developed). “Es una evolución directa del modelo anterior del equipo, el SM12, y comparte con este un impulso total teórico similar, lo que nos permite comparar de forma precisa su rendimiento. Hay que tener en cuenta que el impulso total es una magnitud clave en cohetería, ya que mide el empuje generado durante toda la combustión y permite evaluar el comportamiento global del motor”, explican desde el LEEM. En este sentido, sostienen que “la línea de trabajo que ha guiado tanto el rediseño como la validación experimental del nuevo sistema ha sido reducir las pérdidas identificadas en desarrollos anteriores y acercar el comportamiento real del motor a su modelo teórico”.
Innovación en diseño y materiales
Una de las principales mejoras del nuevo motor cohete se encuentra en la tobera, que adopta una configuración multimaterial, integrando un inserto de grafito en la garganta (zona sometida a las mayores exigencias térmicas), combinado con un material ablativo de algodón fenólico y una estructura externa de aluminio encargada de soportar las cargas mecánicas.
Gracias a esta solución, el equipo ha logrado optimizar el comportamiento térmico y estructural del conjunto, al tiempo que reduce en un 65 % el peso de la tobera. A ello se suma el desarrollo de un material ablativo propio que ha permitido rediseñar la tapa del motor, sustituyendo el acero por una configuración más ligera y eficiente basada en aluminio.
En paralelo, el sistema de ignición ha sido objeto de una mejora significativa mediante el desarrollo de dispositivos específicos de ensayo. Según detallan desde el equipo, estos avances “han permitido conseguir un arranque más limpio, controlado y reproducible, el mejor logrado hasta ahora, lo que supone un paso importante en la fiabilidad del motor”.
Validación experimental y resultados satisfactorios
El ensayo estático, el más ambicioso hasta la fecha para los estudiantes del LEEM-UPM, tuvo lugar el pasado 20 de abril, con la finalidad validar el comportamiento del motor en condiciones reales de operación, evaluando su funcionamiento, fiabilidad y seguridad, así como para obtener la curva de empuje necesaria para su certificación.
Los resultados han sido satisfactorios: el motor funcionó conforme a lo previsto y permitió confirmar las decisiones de diseño adoptadas. En concreto, se alcanzó un impulso total aproximado de 8.900 Ns frente a un valor teórico de 11.523 Ns, lo que supone un rendimiento cercano al 77 %.
Durante el ensayo se registró una única incidencia en el sistema de adquisición de datos en el momento de la ignición, cuando la expulsión del tapón de la tobera afectó parcialmente al cableado. No obstante, la electrónica, diseñada íntegramente por el equipo, respondió de forma robusta, reiniciándose automáticamente y permitiendo recuperar los datos del ensayo. Tal y como destacan desde el LEEM, “la capacidad de recuperación del sistema ha sido clave para garantizar la continuidad del registro y demuestra la fiabilidad de la electrónica desarrollada”. El incidente acaecido permitirá introducir mejoras en la protección de la aviónica y en la integración del sistema de ignición, reforzando la fiabilidad global del conjunto.
Este exitoso ensayo consolida la evolución del LEEM en el ámbito de la propulsión, habiéndose alcanzado de nuevo el mayor impulso total registrado en un motor cohete sólido SRAD en España. El mejor registro lo ostentaba hasta ahora el propio equipo gracias al desarrollo del “SM12 Aethon”, que en aquel momento logró el mayor impulso total alcanzado por un motor de propelente sólido desarrollado íntegramente por universitarios en España.
Además, la campaña de ensayo evidenció una mejora significativa en la capacidad operativa del equipo, al completarse en menos de tres horas, frente a las aproximadamente seis horas habituales de campañas anteriores.
Próximos pasos: el cohete Áspid para EuRoC 2026
Este ensayo supone el cierre de la etapa de diseño y validación tecnológica y abre una nueva fase centrada en la integración y vuelo del sistema. Ahora el equipo continuará con el análisis detallado de los datos obtenidos y la optimización del sistema de ignición, mientras avanza en la integración del motor en el cohete Áspid, su próximo vehículo de competición.
En palabras del equipo, “Áspid representa la evolución natural del trabajo realizado en los últimos años y un paso hacia sistemas más maduros, fiables y optimizados para entornos de competición internacional”. Este nuevo desarrollo se apoya en la experiencia adquirida en proyectos anteriores como el cohete URSA, con el que el LEEM ya participó en la EuRoC 2025.
Entonces el equipo tuvo que demostrar la validez de cada sistema del vehículo: propulsión, estructuras, aviónica, recuperación, integración general y documentación técnica. Pero más allá del reto técnico, participar en una competición europea de este nivel implica trabajar en un entorno completamente real, con estándares de revisión externos, requisitos de seguridad estrictos y una exigencia técnica muy superior a la de un proyecto académico convencional. “Para un equipo universitario, este tipo de experiencia representa un aprendizaje extraordinario”, afirman. Por ello, regresarán a EuRoC en octubre de 2026 con Áspid, con el que esperan alcanzar un apogeo objetivo de 3000 metros.
Aprendizaje en equipo
El LEEM cuenta actualmente con más de 150 miembros, con más de 50 estudiantes implicados directamente en los desarrollos de Timanfaya y Áspid. Organizado en distintas áreas técnicas, el equipo aborda de forma integral todas las fases para el desarrollo de un cohete, desde el diseño hasta la validación experimental y el análisis de resultados.
En este sentido, subrayan que “la participación en estos proyectos permite trabajar en un entorno de ingeniería real, donde el rigor técnico, la coordinación y la integración de sistemas son fundamentales, aportando una formación práctica altamente alineada con las exigencias del sector”.
Más allá de las competencias adquiridas a nivel técnico, el trabajo en el LEEM conlleva una fuerte componente de organización y gestión para afrontar proyectos complejos: planificación de tareas, coordinación entre equipos, documentación técnica y toma de decisiones en entornos con incertidumbre, competencias muy bien valoradas en cualquier entorno profesional.
Además, el laboratorio desarrolla iniciativas complementarias orientadas a la validación de subsistemas, la formación de nuevos integrantes y la exploración de nuevas tecnologías en propulsión.
Nueva oportunidad para unirse a LEEM-UPM
El LEEM celebra el próximo 6 de mayo (a las 13:50 horas, en el aula A-005 de la ETSIAE) una sesión informativa para presentar su nuevo proyecto de motor de propelente sólido. Esta iniciativa, centrada en el diseño y fabricación integral de un motor cohete desarrollado desde cero, está concebida como una oportunidad formativa para estudiantes de cualquier curso, que podrán participar en todas las fases del desarrollo (desde el diseño de la geometría de combustión y el dimensionado estructural hasta la validación mediante ensayos estáticos) trabajando con el mismo nivel de exigencia y rigor que caracteriza al resto de proyectos del equipo. “No hace falta experiencia previa, solo interés y ganas de aprender”, recalcan.
